El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, finalizó ayer un viaje de dos días a Polonia con el sentimiento del deber cumplido. Dio un paso firme que le va a permitir incrementar su influencia en Europa central y oriental. El mandatario estadounidense se reunió con el presidente del país, Bronislaw Komorowski; el primer ministro, Donald Tusk, y un grupo de representantes de la clase política y de diversos colectivos sociales, y a todos les prometió apoyo político, económico o moral.
Este fue también el mensaje que transmitió a los jefes de Estado de Europa central y oriental en la XVII cumbre que celebraron en la capital polaca. «No os olvido», dijo Obama a sus socios del Este. Lanzó este mensaje tranquilizador para despejar las dudas que han surgido entre algunos dirigentes poscomunistas después de que la Casa Blanca renunciara al escudo antimisiles que George W. Bush quiso implantar en Polonia y Chequia. A cambio, Obama ha propuesto un nuevo proyecto antimisiles en Polonia, Rumanía y Bulgaria que ha desencadenado la preocupación en Rusia.
El presidente Obama habló con los dirigentes polacos sobre el incremento de la colaboración militar bilateral, que incluirá la instalación de una base aérea estadounidense permanente en Polonia, pero no llegó a ningún acuerdo concreto. Los dirigentes polacos propusieron al presidente nortemaericano una cooperación en la explotación del yacimiento de gas de esquisto recientemente descubierto en Polonia. El primer ministro polaco prometió a Obama el apoyo de Polonia a la resolución de la crisis libia y la democratización del mundo árabe.
«Inaceptable»
Barack Obama tuvo palabras de elogio para Polonia, y destacó que es «un ejemplo» para Europa del Este y un «modelo» para el cambio democrático en el mundo árabe. Por todo ello, según dijo el mandatario norteamericano en rueda de prensa, «Polonia es uno de los aliados más cercanos de Estados Unidos». La situación en Bielorrusia, país vecino de Polonia y dirigido por el dictador Aleksander Lukashenko, fue ampliamente analizada por Obama y Komorowski.
El presidente de Estados Unidos calificó de «inaceptable» la situación política en el antiguo país soviético y acusó a Lukashenko de ejercer «un desprecio total a los valores de la democracia y a su propio pueblo». Prometió su apoyo a «la sociedad civil para fortalecer las reformas en Bielorrusia».