Tenía previsto subirse al escenario por última vez en Málaga el próximo 4 de junio en la Sala París 15, pero la salud se la ha jugado. Roberto González, Rockberto para los amigos y rockeros, se encuentra ingresado desde la noche del jueves en la UCI del Hospital Clínico. Su estado es delicado. La voz del mítico grupo malagueño Tabletom sufre múltiples complicaciones derivadas de una insuficiencia respiratoria grave, necesita ventilación mecánica y está bajo sedación. Según informó el centro médico, a última hora de la tarde de ayer su situación era «estable dentro de la gravedad». «Esperemos que sea solo un susto pero se teme lo peor», confiesan emocionados sus allegados.
Apenas un día antes, Rockberto, de 60 años, salía por su propio pie del mismo hospital tras permanecer en él una semana para recuperarse de sus achaques. Su intención era estar a punto para una minigira de conciertos con la que Tabletom quería celebrar por todo lo grande sus 35 años de historia. Madrid, Barcelona y Sevilla iban a ser algunas de las paradas de un viaje que empezaba en Málaga, el 4 de junio, en la Sala París 15.
Rodeado de colegas de la escena musical malagueña, como Elphomega, Dry Martina o Pepe Torregrosa (Jarrillo'Lata), Tabletom iba a ofrecer el que sus integrantes sabían que era el último concierto del grupo ante el público malagueño. «Era la despedida, veíamos a Rockberto muy débil», admite José Ramírez 'Pepillo', músico de la banda junto con su hermano Pedro, 'Perico'.
Un estilo propio
Tabletom irrumpió en la escena musical malagueña en 1976 con un estilo que le hacía diferente. No era ni rock progresivo, ni rock andaluz. Sin etiquetas. Sobre una instrumentación y una melodía muy elaboradas, suena con fuerza Rockberto con sus quejíos, su espontaneidad y unas letras irónicas, rebeldes y, en ocasiones, surrealistas. «Eso nos hizo ser únicos», recuerda Perico.
Con 'Mezclalina' se estrenaron en el mercado discográfico en 1979. Más de tres décadas después, han lanzado ocho trabajos más. El último, 'Sigamos en las nubes' en 2008. Ya entonces Rockberto dio un paso atrás y solo quiso grabar tres temas del álbum; en el resto se escuchan las voces Perico y Pepillo. «Rockberto es un tipo anárquico, nadie ha podido con él, va a su bola. Siempre ha hecho lo que ha querido», dice Pepillo.
Tabletom nunca ha tenido un éxito de masas, no ha entrado en los circuitos comerciales, pero siempre ha llenado allí donde tocaba y ha sobrevivido a 35 años de modas y cambios en la música. «No tenemos una legión de fans, pero sí fans fieles», asegura Perico. Muchos de ellos les enviaron ayer mensajes de ánimo desde las redes sociales y la edición digital de SUR. Su secreto: «Tocar por amor al arte, nunca fuimos peseteros ni necesitábamos mucho dinero. Solo hacíamos lo que nos apetecía y lo vivíamos intensamente», reflexiona el músico.