A raíz de las denuncias vecinales recogidas por este periódico sobre el mal olor y la presencia de basuras en el tramo sur del cauce del Guadalmedina, el Ayuntamiento se ha puesto manos a la obra para paliar el hedor del río. Así, recientemente se ha llevado a cabo una limpieza de los restos acumulados en la zona que abarca desde el Centro de Arte Contemporáneo (CAC) hasta el puente del Carmen y, al mismo tiempo, Emasa ha activado los trámites para construir un emisario que evitará que el aliviadero existente en la calle Pasillo del Matadero, un poco más al sur de la calle Salitre, evacue al río aguas fecales cuando llueve en abundancia y se satura una estación de bombeo existente en el puerto.
La empresa municipal de aguas ha sacado a concurso la redacción del anteproyecto y el estudio de impacto ambiental del citado emisario submarino, que llevará dos kilómetros mar adentro la boca por la que se expulsan las aguas residuales que no pueden ser transportadas hacia la depuradora del Guadalhorce.
Según pudo conocer este periódico, once empresas optan a la redacción de este anteproyecto, un trabajo valorado en unos 150.000 euros y que tiene un plazo de ejecución de cuatro meses. Así, si no hay retrasos en los trámites de contratación, Emasa podrá disponer para finales de año de un diseño concreto para una actuación que cobra especial importancia no solo por las denuncias de los vecinos y comerciantes más cercanos al tramo sur del Guadalmedina, sino porque próximamente comenzarán las obras para dar uso náutico a la zona de San Andrés.
Doce millones
De no hacerse el citado emisario, las aguas fecales invadirán periódicamente la lámina de agua en la que se establecerán los quinientos puntos de atraque del puerto deportivo que empezará a construirse a partir de este verano. Por ello, los responsables de Emasa quieren implicar al Puerto en la ejecución de esta infraestructura que, según los cálculos iniciales, podría tener un costo cercano a los 12 millones de euros, ya que su realización se efectúa fundamentalmente bajo el mar, con las dificultades técnicas que ello implica. Su plazo de ejecución mínimo puede ser de un año, aunque esto lo concretará con detalle el anteproyecto que se va a contratar.
El futuro emisario submarino recogerá las aguas residuales (que fluyen junto con las de lluvia por las tuberías de saneamiento de la ciudad) del citado aliviadero de la calle Salitre, del aliviadero de la estación de bombeo que ya existe en el puerto, y del que tendrá la estación que se está levantando en la zona de la plataforma de San Andrés y que sustituye a la que habrá que anular frente al Parque Huelin para dejar espacio al futuro Auditorio de la Música.
Capacidad limitada
Aunque esta infraestructura supondrá un notable avance en la resolución de problemas de aguas fecales en zonas portuarias y de la desembocadura del Guadalmedina a las que se quiere dar un uso ciudadano, según fuentes consultadas, no garantiza al cien por cien que éstas no hagan acto de presencia en el mar en momentos de abundantes precipitaciones. Y es que la canalización del emisario tendrá una determinada capacidad que, si se queda pequeña para los días de fuertes lluvias, hará necesaria una vía de escape alternativa para las aguas residuales. De aquí que, con independencia de que se construya el emisario, seguirán existiendo aliviaderos en los puntos actuales, es decir, a la altura de la calle Salitre y junto a las estaciones de bombeo que quedarán a uno y otro lado del río.
Junto con el inicio de los trámites para la realización del emisario, las denuncias ciudadanas también han conseguido que el Consistorio ponga más interés en la limpieza del tramo sur del río. Varios operarios están adecentando estos días los estanques de la zona de Santo Domingo.