En teoría, los 11.000 metros cuadrados que ocuparán los museos Ciencias de la Vida y Ciencias de la Tierra en la antigua Tabacalera ya tienen contenido. Se sabe la temática de cada sala, se conoce su diseño e incluso se han adquirido ya los materiales. En la práctica, el espacio está vacío y «no tenemos ni idea» de cuándo se llenará. Ni siquiera tienen todas consigo de que eso algún día suceda. Los museos de historia natural, dos de las tres patas que conforman Art Natura -junto con las gemas de la Royal Collections- presentaron ayer lo que habrá en su interior en pleno litigio entre la adjudicataria y el Ayuntamiento por el retraso en las obras.
La reformada Tabacalera iba a abrir en otoño de 2009, a mediados de 2010, a principios de 2011... y a día de hoy ya no hay fecha. Así las cosas, Art Natura presentó un recurso al Ayuntamiento para exigir una compensación. «No hemos pedido nunca dinero, sino que se nos reconozca el derecho a ser indemnizados de acuerdo con la ley por unos retrasos que nos perjudican», puntualizó Fulgencio Alcaraz, presidente del consejo asesor de Art Natura. Desde el Consistorio defienden que los aplazamientos se deben a modificaciones de la adjudicataria, extremo que Alcaraz negó con rotundidad: «no es cierto».
A la espera
En este momento, la pelota está en el tejado del Ayuntamiento, de quien «esperan respuesta». De no alcanzar un acuerdo, «se contemplan todas las posibilidades que la ley prevé». ¿Incluso abandonar del proyecto? «Tanto el Ayuntamiento, como nosotros, como terceros tenemos el derecho y la obligación de contemplar todas las posibilidades, y dentro de eso actuar de buena fe y en un plano positivo y constructivo», reiteró Alcaraz. Es decir: a estas alturas no se descarta que Art Natura se quede en el papel.
Sobre las críticas al coste del proyecto, Alcaraz mantuvo que todo lo que se está haciendo, incluyendo las aportaciones intelectuales, «lo abona Art Natura y quedarán después en propiedad municipal».
Una vez que el Consistorio haga entrega de los edificios de Tabacalera, serán necesarios 120 días para dotarlos de un argumento que «supera el divorcio existente entre la cultura humanista y la cultura científica». Por eso, bajo el techo de Tabacalera se expondrán tanto esculturas de Dalí como una colección de meteoritos. «Es mucho más que minerales y fósiles. Buscamos enseñar, emocionar e impactar con la ciencia», señaló Miguel Ángel Sabadell, director de Ciencias de Art Natura. Acompañados por asesores científicos (como Alfredo Asensi y Paul Palmqvist), Sabadell y Alcaraz resaltaron la importancia de ambos espacios científicos «tratados injustamente» por el «deslumbramiento» del museo de las gemas, que hasta ahora ha acaparado toda la atención.
Así, Ciencias de la Vida repasará 4.400 millones de años de historia natural a través de siete ambientes. El visitante verá los primeros indicios de vida unicelular y después se sumergirá en «los océanos para conocer que solo hemos explorado el 1% del espacio marino». Del mar saldrá a la superficie para entrar en un ambiente subtropical y tropical donde las mariposas revolotearán libremente; y adentrarse posteriormente en un bosque plagado de ámbares donde los insectos quedaron atrapados en otro tiempo. Una sala se dedicará a criaturas extraordinarias del planeta, como el megaterio o el diente de sable. El público elegirá con sus votos a la más magnífico de todas, y a esa se dedicará un espacio propio. Esto es en opinión de Sabadell, ser un museo interactivo «y no pulsar un botoncito y que pasen cosas». Además, habrá talleres didácticos para los pequeños.
Los misterios del planeta
Por su parte, Ciencias de la Tierra descubre los misterios del planeta a través de cuatro zonas. Un túnel que parte de la corteza terrestre lleva al visitante hasta una esfera de dos metros suspendida en el aire donde se visualiza la evolución de los continentes. Se explicarán el por qué de los terremotos y de los volcanes, se visitará el espacio con una colección de meteoritos y se descenderá hasta las profundidades de una explotación minera. En otra de las paradas, el público descubrirá de dónde vienen los minerales y sabrá que «en trece años acabaremos con el indio si seguimos gastando al ritmo actual». Por último, una de las «joyas de la corona» estará en la sala bautizada como Mineralworld: una exposición de 2.500 minerales.