La inauguración del Museo Carmen Thyssen supone un hito para Málaga ensanchando una oferta cultural que en las dos últimas décadas ha transformado el paisaje de la ciudad con el Museo Picasso, el Centro de Arte Contemporáneo o la Fundación Picasso, mientras se completan las obras del gran Museo de Bellas Artes y Arqueología en la Aduana. La marca Thyssen unida a Málaga garantiza un salto de escala de visibilidad que sin duda redundará, más allá de su impacto cultural, en los indicadores del turismo urbano que han crecido durante estos años hasta convertir a la ciudad en opción destacada en los catálogos y un destino de éxito. La ubicación de esta pinacoteca en un lugar emblemático del centro histórico, aunque aún lejos de completar la rehabilitación de las recoletas calles barrocas del entorno, contribuye a fortalecer el interés y atractivo del casco antiguo. La calle Compañía, que se inicia en la Plaza de la Constitución y concluye con el rehabilitado Parador de San Rafael, va a brillar con el espléndido trabajo de los arquitectos Rafael Roldán y Javier González en la recuperación de la Casa Villalón, una mansión renacentista de gran valor aunque haya permanecido sepultada bajo reformas agresivas. Sin duda el Ayuntamiento puede anotarse el éxito de consumar este logro de convertir a Málaga en la sede del museo personal de Tita Cervera, una apuesta muy particular del alcalde en tenaz disputa con otras ciudades candidatas. En definitiva, el Museo Thyssen es una iniciativa de éxito seguro, porque las grandes marcas en la oferta cultural, lejos de otras apuestas en el aire y proyectos menores, siempre garantizan resultados. Con toda seguridad este museo, como complemento de la pinacoteca del Bellas Artes con una magnífica colección donde está lo mejor de la gran escuela malagueña del XIX, va a reforzar a Málaga como centro de referencia inexcusable sobre la pintura del siglo XIX, hasta ahora no siempre bien considerada pero cada vez con mayor prestigio. Así pues, más allá de la polémica coyuntural por la elección electoralista de la fecha, el Museo se constituye desde hoy en uno de los heraldos de la ciudad con una gran proyección de futuro. Y la ciudad tiene buenas razones para felicitarse por todo ello.