La Consejería de Educación lleva días adelantando con cuentagotas sus propuestas para combatir el fracaso escolar y ayer pasó el examen más difícil con la presentación de esta batería de medidas ante el Consejo Escolar de Andalucía, compuesto por representantes de padres, profesores y alumnos. El consejero, Francisco Álvarez de la Chica, pareció pasar el tribunal con un aprobado, pero habrá que esperar para ver si los cambios se traducen en una mejora en el nivel de los alumnos.
Educación habla por fin de iniciativas concretas y comienza por lo básico: la comprensión lectora y la expresión oral y escrita. Para ello, duplicará el tiempo dedicado a esta disciplina en Primaria. Los niños tendrán una hora diaria para leer en clase frente a la media hora que se implantó este curso, además de las actividades que ya llevaban a cabo los centros adscritos al Plan de Fomento a la Lectura. En Secundaria, también se fomentará este punto introduciendo en las programaciones de todas las materias actividades para fomentar el comentario de texto.
No en vano, la comprensión lectora sigue siendo la asignatura pendiente de la enseñanza andaluza según los resultados del Informe Pisa 2009, donde los estudiantes de la región sacaron 461 puntos, 16 más que en la última edición (2006), aunque muy por debajo de la media de la OCDE (493 puntos) y de la media española (481). En su momento, Álvarez de la Chica reconoció que eran unos resultados «modestos» y que habría que trabajar mucho para salir de la cola de Europa.
Asignatura de peso
La incorporación de la lectura como materia fuerte en los horarios escolares obligará a la reestructuración de los centros y libros de texto. Pero tanto padres como maestros apoyan la medida. «Lo más importante es que se está afrontando el problema y se ha tenido la valentía de reconocer los fallos del sistema», dice José Blanco, secretario de la Federación de Enseñanza de CC OO Andalucía. Las asociaciones de padres también quieren que las competencias básicas tengan más peso.
Para medir los resultados, aparece un nuevo sistema de evaluación, Escala, que se realizará en el primer ciclo de Primaria y será complementario a las pruebas de diagnóstico que se realizan en cuarto de Primaria y segundo de ESO. El objetivo: reducir el fracaso escolar y la tasa de abandono, que se sitúa en el 37% y que la Consejería quiere bajar hasta el 15% en 2020. Solo hay un pero: «El cambio no será posible sin más profesores», advierte Blanco. En este sentido, la Junta reiteró ayer su intención de convocar oposiciones para incorporar a tres mil nuevos maestros. Un compromiso que se espera como agua de mayo.