Encontró por casualidad un montón de papeles viejos. Habían pertenecido a su abuelo. Su destino, casi seguro, iba a ser la basura. Pero algo se removió en su interior. Eran documentos «sin mucha importancia»: certificados, notas, algunas fotos, incluso un árbol genealógico... Para él supuso «un descubrimiento», una puerta por la que ha mirado al pasado con la intención de proyectarse hacia el futuro. Y así, a medio camino entre el siglo XIX y el XXI, se presenta la exposición que Fernando de la Rosa inaugura hoy en el Ateneo de Málaga.
De la Rosa (Archidona, 1964) empieza por explicar que, en realidad, el montaje ofrece dos propuestas diferentes. El visitante encontrará en la planta baja del Ateneo una docena de pinturas de gran formato. El autor se ha inspirado en obras emblemáticas de la colección del Museo de Málaga. Una referencia que se traduce, primero, en el soporte escogido para realizar las pinturas: cajas de embalaje, en alusión a los más de quince años que llevan almacenados los fondos del museo provincial.
De este modo, De la Rosa lleva a su «terreno» piezas como 'Noche clara en La Caleta' de Muñoz Degrain, en la que se mira su obra 'La gran moraga' o el clásico '... ¡Y tenía corazón!' de Simonet, que le lleva hasta 'Disección del alma', con una figura de cera que parece descomponerse ante el espectador.
«Todo el proyecto tiene como hilo común la memoria. En el caso de los cuadros del Museo de Málaga, esas obras tienen para mí un romanticismo tardío pero fascinante. Me he dejado llevar por la melancolía de esas imágenes para crear mis propuestas... Creo que la pintura se nutre de la pintura y en este caso, la mirada al pasado quiere también proyectarse hacia el presente, incluso al futuro, con la referencia a esas cajas de embalaje que hacen alusión a obras que llevan demasiado tiempo guardadas», argumentaba ayer De la Rosa mientras daba los últimos retoques a la exhibición que podrá visitarse hasta el próximo 18 de marzo.
Postales dilatadas
Los cuadros ocupan la primera planta del Ateneo. El nivel superior queda para tres series de collages en las que De la Rosa ha trabajado durante los tres últimos años. El artista malagueño explica que estas composiciones se inspiran en las postales dilatadas ('expanded cards') de William Wegman. Estampas del pasado que el autor norteamericano manipula para ampliar su radio de acción hasta el presente.
De la Rosa ha empleado en estos conjuntos algunos de los documentos de su abuelo; en particular, las fotografías en sepia y blanco y negro. Y sobre ellas, Fernando de la Rosa ha trabajado con diferentes materiales. 'Cartones del olvido', 'Papeles de la incertidumbre' y 'Papeles de lo incógnito' se plantean así como una visitación del autor a escenas del pasado. Cierra el autor: «Quiero ofrecer un punto de encuentro entre las sensibilidades del siglo XIX y las tendencias del siglo XXI, en este caso, a través de elementos que tienen una gran carga emotiva para mí».