Una mujer falleció en el sábado por la noche en Alhaurín de la Torre al precipitarse por un barranco de unos ocho metros el coche en el que viajaba. Lo peor: el accidente se podría haber evitado si la vía por la que atravesó el vehículo hubiera estado convenientemente cerrada con barrera de hormigón y plástico. Esa es la opinión que mantienen los vecinos del lugar, que ven en esta situación «una negligencia de quien sea», y piden que se depuren responsabilidades.
El suceso ocurrió pasadas las nueve y media de la noche. Llovía con fuerza, hacía viento y tronaba. Un vehículo circulaba entre la oscuridad por la urbanización Retamar de la citada localidad. El coche, que iba conducido por un hombre de 67 años al que le acompañaba su mujer, entró por una vía recién asfaltada y acerada -adyacente a la calle Catamarán-, que unirá en un futuro las urbanizaciones Retamar II y Santa Clara. Recorrió 80 metros en línea recta y se precipitó al vacío. Ni a la entrada ni a la salida de la calle encontró obstáculos que le impidieran el paso.
El coche, matrícula 2366-FLN, voló ocho metros por el aire, cayó por un terraplén pedregoso y se encajonó en un arroyo. La mujer, de 72 años, M. L. P., falleció en el acto. Hay versiones contradictorias sobre quien iba al volante. Según el servicio de emergencias 112, el hombre conducía el vehículo y la mujer iba de acompañante. Sin embargo, fuentes de la Policía Local indicaron que la mujer era la «conductora del coche», mientras que «su compañero, con heridas leves, logró trepar hasta la calzada y fue capaz de llegar a la barriada anexa para pedir ayuda a otro conductor».
El Ayuntamiento de Alhaurín de la Torre elude responsabilidades. Su alcalde, Joaquín Villanova, afirmó ayer que el accidente mortal sucedió en un sector «cuya ejecución corresponde a una empresa privada y que, por tanto, no ha sido aún recepcionada». Afirmó que la responsabilidad en materia de seguridad «corresponde a la promotora que realiza el proyecto».
El Consistorio admitió en un comunicado que el vehículo siniestrado recorrió «una calle que estaba en obras y que carecía de cualquier tipo de balizamiento, señalización o bloqueo». En este sentido, el Departamento de Urbanismo «facilitará de inmediato cualquier información que precise la investigación» que se abra para esclarecer el suceso, «con los datos sobre la urbanización obrantes en el Ayuntamiento».
Joaquín Villanova lamentó profundamente la muerte de esta mujer, y deseó una pronta recuperación a su marido, que se recupera de las heridas en un hospital.
Avisos a la Policía Local
Un vecino de la segunda fase de Retamar, Javier Fuentes, informó a SUR que en varias ocasiones ha llamado a la Polícia Local para avisar de que la señalización había desaparecido o que la habían retirado. En un primer momento, el Ayuntamiento aseguró que «el vial siempre ha estado señalizado porque los promotores, tal y como están las leyes de seguridad, no se la juegan pero que, casualmente, en la jornada de ayer los balizamientos y todo eso desaparecieron por vandalismo o robo».
Hay vecinos que denuncian que las obras se tendrían que haber concluido antes y que la señalización para quien no conociese la zona no es suficiente, ya que en algunos casos se limita a un tubo con cuatro bloques para que la gente no pase.