Muchos de los espectadores que fuesen ayer al Álvarez Claro experimentarían la sensación de encontrarse en un cine y de estar viendo la misma película que dos semanas antes. Y es que el partido de ayer entre el Melilla y el Lorca fue casi un calco del disputado entre el conjunto azulino y el Lucena, con un equipo visitante mejor plantado que los de Tébar, jugando con más sentido en el centro del campo, presionando muy arriba e impidiendo la salida del balón del Melilla, que recurría únicamente al pelotazo. Eso fue hasta el gol, que cambió la cara del equipo local, de la misma forma que sucedió contra el equipo cordobés.
En los compases iniciales de la primera parte ninguno de los conjuntos, ni el Melilla ni el Lorca, lograba inquietar la portería rival ni hacerse con la manija del partido. Eso sí, mientras el Melilla tenía sus delanteros muy atrasados, lo que mermaba sus opciones de ataque, el Lorca tenía en sus dos hombres de vanguardia dos auténticas pesadillas para la zaga local, con un Meca con gran movilidad y un Antonio que cazaba todo aquel balón que iba por alto.
Precisamente Meca tuvo, en el minuto 19, la ocasión más clara de la primera parte para el conjunto murciano. El ex del Real Madrid estrellaba en el poste un balón que Dorronsoro no era capaz de atajar y que después se paseó por delante de la portería sin encontrar un rematador. También fueron dignos de mención en el primer periodo un disparo desde fuera del área de Meca que, pese a envenenarse, atrapaba Dorronsoro y un remate de Vázquez que sacaba con apuros Goyo. Ambos, mediada la primera parte. Con varias ocasiones a balón parado llegaban al descanso un Melilla con un centro del campo inexistente y un Lorca que fue mejor y se lamentaba de la ocasión marrada.
Jugada clave
En la reanudación, recién iniciado el segundo tiempo, Méndez derribaba a Roldán dentro del área y ni el colegiado ni su asistente dudaban a la hora de señalar penalti. Andrés Ramos ponía en ventaja a un equipo local que ni mucho menos había merecido tal premio. Pero el fútbol es, a veces, así de injusto y de curioso. Porque el tanto del delantero marbellí espoleó al equipo de García Tébar. Sin terminar de crear peligro, el conjunto melillense se acercaba así al área del Lorca al contragolpe. Como muestra, Guille Roldán no llegaba a rematar una buena jugada de Ramos.
El técnico visitante, Benigno Sánchez, movió su banquillo y echó a su equipo más hacia arriba, pero no obtuvo los frutos deseados, porque la entrada de Chota ayudó a un Ramos diferente al de la primera parte y aportó al juego al contraataque de un Melilla que supo sacar partido de lo adelantado de la defensa del Lorca.
Así, a siete minutos para el final, Chota entregaba el balón a Ramos, que se hacía un lío dentro del área. Pero Zamorano recogía el balón en la frontal, se acomodaba el disparo y fusilaba a Goyo. Nuevo jarro de agua fría para el Lorca, que pudo recibir un tanto más cuando quedaban cinco minutos para ver la tabilla del tiempo añadido. Una vaselina de Roldán a pase de Ramos se marchaba fuera por poquito.
Y así se llegaba al final, con un Melilla que paulatinamente fue quitando del campo a los tres jugadores con más calidad del equipo y que antes del 2-0 parecía estar deseando más oír el pitido final que otra cosa frente a un Lorca que terminó con diez jugadores por la absurda expulsión de Casabella en el minuto 92, que vio dos veces la cartulina amarilla ya con el tiempo reglamentado cumplido y el partido decidido.