La carrera hacia la Capitalidad Europea de la Cultura en 2016 ha terminado para Málaga... antes de tiempo. El jurado internacional ha dejado fuera de la competición a la ciudad y nomina para la final a Burgos, Córdoba, San Sebastián, Las Palmas de Gran Canaria, Segovia y Zaragoza. Entre la delegación malagueña que defendió el proyecto, sorpresa, extrañeza y desilusión.
Sorprende que siendo seis las ciudades seleccionadas, muchas más que en años anteriores, Málaga haya caído de la lista en el primer corte contra ciudades aparentemente menos preparadas tanto a nivel turístico como de infraestructuras, dos aspectos clave para garantizar el éxito de un evento de la magnitud de la Capitalidad Europea. Sin conocer aún -se mantiene el misterio- el proyecto presentado por las ciudades ganadoras, el mismo presidente de la Fundación Málaga Ciudad Cultural, Juan López Cohard, admitía que todas las quinielas previas habían fallado. No se esperaba la continuidad de Las Palmas, que pasaran dos ciudades de Castilla y León (Burgos y Segovia) y que Zaragoza pudiera optar al título habiendo celebrado hace apenas dos años la Exposición Internacional dedicada al agua. Por contra, junto a Málaga, dejan la carrera Santander -que hizo una fuerte apuesta económica-, Cáceres, Murcia, Oviedo, Alcalá de Henares, Pamplona, Cuenca y Tarragona.
En público, pocos apuntan a motivos políticos como causa de la expulsión de Málaga, pero sí se comenta en privado. Entre la delegación extraña el hecho objetivo de que cinco de las ciudades seleccionadas estén gobernadas por el PSOE: todas salvo Burgos (en el caso de Córdoba, preside el PSOE en coalición con IU). Sin tapujos habló del tema ayer la Asociación de la Prensa de Málaga, que en un comunicado interpretaba que han imperado «criterios políticos territoriales, en vez de los técnicos y de idoneidad». «No se ha tenido en cuenta la tendencia y la realidad cultural de una ciudad moderna, cosmopolita, internacional y con una excelente perspectiva de futuro», continuaba la nota. «O se han presentado mejores proyectos o entran en juego otros factores», dejaba caer el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre.
Jurado internacional
No hay que olvidar que el jurado internacional que puntuaba a las ciudades en liza estaba integrado por trece miembros, siete nombrados por instituciones europeas y seis por el ministerio de Cultura: Mireia Belil (directora de la Fundación Forum Universal de las Culturas), Enrique Cabero (ex coordinador del Consorcio Salamanca 2002), Emilio Cassinello (ex presidente del consejo de administración de Expo 92), Javier Martín (delegado en asambleas de la Unión Europea de Radiotelevisión), Cristina Ortega Nuere (presidenta de la Red Europea de Centros Culturales de Administración y Formación) y Jordi Pascual (miembro del jurado para la Capital Europea de la Cultura 2010, 2011 y 2013).
Pero el sentimiento que más cundió entre todos los implicados en la candidatura malagueña minutos después de la eliminación fue el de la «decepción». «No nos lo esperábamos», decía el vicepresidente de la Fundación Málaga Ciudad Cultural, José Manuel Cabra de Luna. Las aspiraciones de Málaga 2016 habían conseguido aunar esfuerzos de todas las administraciones y dejar a un lado -aunque sólo fuera momentáneamente- las diferencias políticas. Junta de Andalucía, Ayuntamiento y Diputación se sentaron en la misma mesa para constituir, junto a la Universidad de Málaga, la Fundación que diera forma y contenido al proyecto de la capital. «Hay que seguir en esa línea», manifestaban ayer todas las partes implicadas.
Además, la «desilusión» es mayor tras la alegría y el optimismo que transmitió la delegación malagueña tras la defensa del proyecto el pasado martes en Madrid. Muchas fueron las alabanzas a la «profesionalidad y rigor» de la candidatura, así como al carácter innovador de un programa basado en siete líneas estratégicas y no temáticas. La ciudad puso sobre la mesa sus fortalezas (potencia turística, apoyo a las minorías más desfavorecidas, red museística...) y también sus debilidades (como las heridas y los peligros del excesivo desarrollo urbano), primando la exposición técnica sobre la política. Pero no convenció. ¿Por qué? Se abre el debate.
Once años han pasado desde la primera vez que en Málaga se habla de la Capital Europea de la Cultura. Estas son las fechas claves de un largo camino.