Más de cincuenta profesionales de enfermería del Hospital Regional Carlos Haya prescriben a sus pacientes fármacos y productos sanitarios que no necesitan receta médica. De ese modo, se les ahorra a los enfermos el trámite de ir al médico para que les haga la receta. La medida es beneficiosa tanto para los usuarios, ya que les evita desplazamientos, como para los facultativos, que pueden dedicar a otros asuntos más importantes el tiempo que antes empleaban en ese trámite burocrático.
Con la iniciativa desarrollada por Carlos Haya se favorece que los pacientes con una mayor demanda de cuidados de enfermería tengan mejor acceso a cierto tipo de medicamentos y a productos sanitarios. Así, la prestación farmacéutica enfermera en el hospital simplifica y agiliza los circuitos de emisión de determinadas recetas por parte del especialista y ofrece una respuesta más cómoda para los enfermos y sus familias.
Las enfermeras cuentan con un documento o talonario denominado orden enfermera en el que llevan a cabo las prescripciones. En esa orden, el profesión se identifica con su nombre y apellidos, así como por un código numérico personal e intransferible. Carlos Haya entrega los talonarios al personal cuya intervención está directamente relacionada con la atención a pacientes que precisan cuidados, como son las supervisoras de unidades de hospitalización, enfermeras gestoras de casos, de hospitales de día y de consultas externas específicas de enfermería.
Esta actividad se deriva del decreto que define la actuación de las enfermeras en el ámbito de prestación farmacéutica del sistema sanitario público de Andalucía. Ese decreto establece que los profesionales de enfermería pueden indicar un total de 96 medicamentos por principio activo, así como algunos productos sanitarios. Lo que con más frecuencia prescriben son material de curas (apósitos, vendas y gasas) y bolsas para la incontinencia urinaria y fetal.
Ventajas para el usuario
La enfermera de la consulta de ostomía de Carlos Haya, Ana Carmen Montesinos, dijo ayer a este periódico que este sistema permite a los pacientes conseguir, por ejemplo, las bolsas para la incontinencia de forma más rápida, puesto que se ahorran tener que ir al médico de cabecera. Con la receta que les dan las enfermeras acuden directamente a la farmacia y piden lo que necesitan. Además de la mayor agilidad, se evitan errores de transcripción, lo que garantiza que el enfermo recibe el producto exacto, sin olvidar que los médicos dejan de hacer tanto trámites burocráticos y pueden dedicar su tiempo a otras cuestiones, señaló Montesinos.
Las enfermeras autorizadas para el desarrollo de la indicación y dispensación de fármacos y productos sanitarios han recibido formación específica en diferentes aspectos como normativa legal, uso racional de medicamentos y prácticas seguras en el ámbito de la prestación farmacéutica.