Nuevo curso para los menores y adolescentes en edad escolar y también para los políticos. Tras el paréntesis vacacional, que en el caso de la capital se ciñe forzosamente a las dos semanas posteriores a la feria de agosto, el Ayuntamiento retomará su actividad a partir de esta próxima semana, una vez que pase el día 8, festividad de la Virgen de la Victoria, y cita protocolaria obligada para todos los concejales. El equipo de gobierno municipal, con el alcalde, Francisco de la Torre, a la cabeza, afrontará desde entonces un nuevo curso marcado no sólo por la cercanía con las elecciones locales de mayo del año que viene, sino también por un buen número de proyectos que, a modo de asignaturas pendientes, acumula a sus espaldas. Son numerosas las cuestiones por resolver en la ciudad, pero pueden resumirse en una decena de ellas que, después de años de trámites y anuncios, necesitan de un impulso definitivo.
Una de ellas es el asunto del bulevar sobre el soterramiento del AVE. El pasado mes de junio se cumplió un año desde que los trenes dejaron de circular en superficie para llegar a la estación María Zambrano. Sin embargo, el Ayuntamiento todavía está negociando con el Ministerio de Fomento la propiedad de los terrenos sobre el túnel de la alta velocidad, llamados a albergar una amplia avenida con zonas verdes que coserá las barriadas que han estado hasta ahora separadas por la herida del ferrocarril.
En los últimos meses se han mantenido contactos entre los técnicos de la Gerencia Municipal de Urbanismo y del Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) para alcanzar un acuerdo al respecto, pero las conversaciones siguen todavía abiertas para cerrar un proyecto que, una vez salvada la cuestión del suelo, se topará para su materialización con las dificultades propias de la crisis económica que afecta a las administraciones públicas.
La plaza de la Merced constituye un enclave en el que De la Torre también tiene destacadas actuaciones pendientes para este curso. La más urgente de todas es resolver la adquisición de la manzana de los antiguos cines Astoria y Victoria, un proceso que acumula ya un año de trámites y negociaciones con los propietarios del edificio, a los que se ha negado la licencia para un proyecto de pisos de lujo, y que todavía no ha culminado por la falta de un acuerdo definitivo entre las partes. Entre terrenos para construir viviendas y dinero en metálico, la compra de la finca costará al Ayuntamiento unos 25 millones de euros, cinco veces más de lo que vale remodelar la plaza de la Merced y hacer peatonales sus laterales norte y este. Esta actuación, presentada por el alcalde en vísperas de la pasada feria, se perfila como una de sus obras 'estrella' para los comicios del año próximo.
Además, el alcalde tiene en marcha en el centro histórico una serie de obras de urbanización que, con financiación tanto del Consistorio como de los gobiernos andaluz y central, e incluso de la Unión Europea, deben impulsarse en los próximos meses para culminar a mediados del año que viene y, en algunos casos, antes de que finalice 2010. Basta dar un repaso por las calles Alcazabilla, Madre de Dios, Beatas y Molina Lario para comprobar que todavía les queda trabajo a los obreros para renovar el pavimento de todas estas vías, enclavadas en las zonas más turísticas del casco antiguo.
Thyssen
Llamado a convertirse en uno de los enclaves más visitados a partir del año que viene, el Palacio de Villalón, ubicado en la calle Compañía, afronta unos meses decisivos para su transformación en el Museo Thyssen, otra de las asignaturas que De la Torre pretende superar con nota para la revalida del mes de mayo de 2011. Todavía están por empezar las obras para renovar las calles del entorno de este nuevo centro cultural: Especerías, Salvago, Cisneros y Compañía.
Sin salir del centro, hay otros dos puntos calientes para De la Torre que requieren su intervención para aclarar cuál va a ser su futuro tras las obras a las que van a ser sometidos. Se trata, por un lado, de la esquina de los muelles 1 y 2 del puerto y, por otro, de la plaza de la Marina y la Alameda Principal. En el primero de los casos, el alcalde tiene pendiente la presentación del boceto para el centro cultural que irá en la esquina y que, tras la polémica generada por el aumento de volumen que se le quería dar para que Unicaja implantara en él una especie de Caixa Forum, finalmente no superará la cota del paseo de la Farola y ocupará parte de los sótanos del aparcamiento que se realiza en la esquina. Sus obras están ahora paradas pero se retomarán en los próximos días, según han informado desde la empresa que explotará el muelle comercialmente.
Plaza de la Marina
La segunda cuestión supone una oportunidad decisiva para que la ciudad resuelva definitivamente la integración con el puerto más allá de que desaparezca la verja y se creen nuevos pasos de peatones para salvar el potente eje de tráfico que todavía constituyen la avenida de Manuel Agustín Heredia y el paseo de los Curas. Este asunto, que espera una solución desde hace una década, podría encontrar su encaje definitivo aprovechando la realización de la obra del metro por la Alameda y la plaza de la Marina. Ya que la ciudad va a ser levantada en este punto para poder construir el túnel del suburbano de aquí a un año o año y medio, ahora es el momento de que Junta y Ayuntamiento se sienten para decidir si en superficie se va quedar todo como está ahora, o si merece la pena soterrar el tráfico en la plaza de la Marina y crear un recorrido totalmente peatonal desde la calle Larios hasta el puerto, donde ya está previsto deprimir el tráfico ante la fachada de las columnas.
Además, esta operación y la puesta en funcionamiento de este tramo del metro, que será dentro de unos cuatro años, permitirá trasladar las paradas de los autobuses de la Alameda a otros puntos del centro y convertir su calzada central en un bulevar para pasear, al estilo de la Rambla barcelonesa.
De lo que en los próximos meses sea capaz de acordar el Ayuntamiento con la Junta dependerá que esto pueda materializarse en el futuro, cuando posiblemente la situación económica de las administraciones públicas sea mejor que la actual y permita acometer con más facilidad este tipo de proyectos. En caso contrario, pasará como con el intento fallido de transformar el eje de la carretera de Cádiz tras las obras del metro.