FUE una cena al más puro estilo Juan Palomo. Ya saben: yo me lo guiso, yo me lo como. Por si las viandas no pasaban la prueba de la batidora o se requemaban en las sartén, no faltaron las bromas sobre las bondades del 'room service' del hotel Meliá Don Pepe, anfitrión de la singular noche, o sobre los teléfonos de algunas pizzerías de la zona que, llegado el momento, podían hacer un apaño. No hizo falta. Si te lo dan todo casi frito y cocido, te colocan en tu mesa a un cocinero profesional que vigila que no se te vaya la olla -nunca mejor dicho- como para convertir en churrasco el ajo y si encima los maestros de esta peculiar escuela de cocina son tres pesos pesados de las gastronomía internacional, el éxito en los platos estaba más que asegurado.
Marbella reeditó este domingo una cita que está llamada a convertirse en fija para los amantes de la buena mesa. En el marco del Festival 'Food & Sun', los cocineros Dani García (artífice del restaurante Calima de Marbella y de la firma La Moraga), José Andrés (una eminencia culinaria en Estados Unidos) y Andrea Tumbarello (cocinero de Don Giovanni, en Finca Cortesín de Casares) cambiaron los enormes fogones de sus locales por una cocina portátil aupada a un escenario. Los tres se convirtieron en profesores por un día para el llamado 'Live cooking' (que para los que no tengan a mano un Collins Pocket y estén hartos de la moda de revestir todo con anglicismos, significa cocinando en directo).
El uniforme de los 200 comensales, que pagaron cien euros por el cubierto, era el de rigor. Delantal y gorro poco favorecedor pero la mar de salvadores cuando la lubina empezó a hacer de las suyas con su chisporroteo al nadar entre guisantes y mejillones. «Coged la tapa de la sartén y ponedla como si fuera un escudo, como si fueseis Don Quijote», recomendaba con guasa José Andrés, con tablas de sobra como 'showman' al más puro estilo americano. No todos los que estaban a la mesa se atrevieron a coger las sartén por el mango. Unos prefirieron ver los artilugios de cocina desde la silla, mientras improvisados pinches se fueron turnando en cada plato.
El primero, bajo las directrices de Dani García, fue un gazpacho de melocotón de viña con tofu. Un giro de tuerca más a una de las recetas que no pueden faltar en verano en la mesa. A los valientes, entre ellos la cantante malagueña Diana Navarro y el polifacético Pablo Carbonell, les quedaba por delante un rato de batidora y otro más de pelear con el chino para que no quedaran grumos. «Venga, hombre. Que después seguro que sois de los que os molestáis cuando os sirven tarde en los restaurantes», les arengaba con ironía mientras diseccionaba la receta paso por paso.
«A mí me gusta cocinar. Será parte de mi carácter sádico», comentaba Carbonell con su sarcasmo habitual poco antes de cocinar a su ritmo y, sobre todo, a su aire. Amigo personal de José Andrés, en Zahara de los Atunes, donde veranean, hasta compiten a la sartén. «El otro día ganó él con una fideuá con carabineros porque hizo trampas pero yo acabé con las cabezas metidas en la nariz. Fue muy divertido», culminó. Totalmente creíble. Diana Navarro, que se declaró fan incondicional de Dani García, también firmó un gazpacho. Jugaba con ventaja. Es una de sus especialidades.
De postre, falsa pizza
A esta sopa fría le siguió la lubina Veta La Palma con un caldo de moluscos y guisantes. «Ojo, trece por plato», bromeó José Andrés, el cicerone de la receta, que se resistió algo más en alguna mesa. La guinda, perejil «en honor a mi amigo Arguiñano». Al italiano Andrea Tumbarello le tocó defender un simpático postre: una falsa pizza bautizada como 'Marbellita'. En lugar de masa, hojaldre. En lugar de tomate, fresas desmenuzadas. Y en lugar de mozarella, chocolate blanco. Un engaño a la vista pero no al estómago. El 'gin golazo' por la victoria de España en el Mundial, que arrancó al tenista Manolo Santana a enfundarse el mandil, cerró un menú en el que las risas fueron, sin duda, el ingrediente estrella.