El mundo editorial está organizado de tal manera que se nos hace difícil encontrar libros de autores clásicos e incluso modernos, publicados hace años. Se diría que solo merecen la atención de los libreros y del gran público las novedades, esas que forman pilas y pilas en las librerías y otras que con menos éxito cubren estanterías y mesas. Cierto que con la cantidad de títulos que se publican en España cada año, el librero apenas tiene tiempo de abrir paquetes, colocar los libros y retirar y empaquetar los que recibió la semana anterior y no pudo vender, para devolverlos a origen: la famosa 'devolución' que constituye un auténtico tormento para los editores. El caso es que queda poco sitio para el fondo.
Según el INE, Instituto Nacional de Estadística, en 2009 se publicaron en España 74.521 títulos, un número muy superior al de los de Francia, lo cual cuanto menos resulta paradójico porque ni los lectores ni la afición a la lectura han alcanzado jamás en España los índices de Francia. A veces encontramos librerías regentadas por verdaderos lectores orgullosos de mantener un fondo que lógicamente no puede ser exhaustivo pero que se ciñe a su política y a sus gustos como libreros. Acostumbran a ser pequeñas librerías las que dirigen esos fabulosos entendidos en libros antiguos y modernos apasionados por la lectura con los que discutir títulos leídos y recibir valiosas recomendaciones. Pero en general, nos es difícil encontrar obras de un autor del XIX o del XX que quisiéramos conocer más a fondo. Es fácil descubrir en muchas colecciones su obra más famosa y conocida, pero difícil hacerse con las demás.
De aquí que editoriales como Navona que pretenden recuperar nuestra memoria literaria consigan hacernos releer títulos de autores que nos sedujeron hace años y ampliar el conocimiento que de ellos tenemos con otros títulos que apenas tienen lugar en las librerías. Con espléndidas y cuidadas traducciones, un diseño sobrio y elegante pero al mismo tiempo explícito y sugerente en cuanto al contenido del libro, editados con respeto y atención al buen hacer de una encuadernación que permite abrir el libro sin dificultad, con letras de una medida suficiente para pasar desapercibido el esfuerzo de fijar la vista y enmarcado el texto en unos márgenes que nos recuerdan las medidas de los clásicos de antaño, Navona no sólo recupera autores y obras que han mitificado nuestras primeras lecturas sino también una forma de 'hacer libros' que tiene en cuenta al lector y que pone de manifiesto que el placer es doble cuando el libro es manejable y hermoso. Stevenson, Jack London, Poe, John Steinbeck, Voltaire, García Lorca, Mark Twain, Conrad y muchos más se desvelan en este catálogo ante un público ansioso por conocer mejor a los padres de nuestra imaginación y fantasía.