Ecos de verdiales, mujeres con flores en el pelo, hombres de corto, guiris en busca de fiesta... y en medio, ¿qué ocurre? Entre el tráfico habitual de la Alameda y el Parque se cuela una decena de coches antiguos. Alguno roza los noventa años. Y ahí están. Todos forman parte de la colección del portugués Joao Manuel Magalhaes con la que el Museo Automovilístico de Málaga abrirá sus puertas el 17 de septiembre. Ayer los
sacó a la calle (ver video) como anticipo de lo que será ese espacio reservado en el edificio de Tabacalera donde los visitantes podrán repasar la historia del automóvil desde los inicios del siglo XX hasta ahora. Aprovechaba así el museo la feria para promocionarse, pero también para mostrar su apoyo a la candidatura de Málaga como Capital Europea de la Cultura en 2016.
Bajo el distintivo desfilaron por el centro de la capital y llegaron hasta el Ayuntamiento, donde les recibió el alcalde de la ciudad, Francisco de la Torre. «Pocas ciudades pueden presumir de tener una colección de coches antiguos como esta», advirtió De la Torre, convencido de que «muchos aficionados vendrán a Málaga exclusivamente a ver la exposición».
Su intención, además, es que el edificio que le dará cobijo en Tabacalera tenga uso complementario de futuros congresos y otros eventos que se celebren en la capital. «Es un equipamiento que la ciudad adquiere y refuerza», añadió después de comprobar in situ el estado de forma de algunos de esos 96 coches que componen los fondos que el coleccionista portugués ha cedido por un plazo de diez años. Aunque hubo alguno que se quedó en el camino. Caso del Excalibur de 1985, edición limitada que Schwarzenegger y Stallone pasearon por Hollywood y que ayer causó baja por problemas técnicos en el desfile al llegar al Ayuntamiento. O como el Cadillac de 1954, demasiado voluminoso para las carreteras europeas y por eso comercializado principalmente en Estados Unidos, Canadá y México.
Muy delicados
No hay que olvidar que se trata de coches que llevan casi cuarenta años sin moverse. «Son muy delicados, se pueden calar fácilmente, así que hemos traído los más seguros y fiables, a pesar de eso alguno no ha aguantado», comentaba uno de los responsables del museo, Álvaro Sedano. Como incidió, se trata de realzar «el valor artístico de los automóviles». Y eso es precisamente lo que ha querido hacer el propio Joao Manuel Magalhaes al renovar algunos modelos.
Llamativos son, por ejemplo, el Cadillac Eldorado Biarritz de 1959 -el más emblemático de la marca y considerado el símbolo del 'coche del sueño americano'-, el sofisticado Aston Martin DB4 de 1959 o el Rolls Royce de 1921, un histórico modelo en madera de la industria automovilística británica y el más antiguo de la caravana.
Aunque para llamativo, otro Rolls Royce, el Phantom V 'Flower Power' de 1968. Un modelo que, como no podía ser de otra forma, conducían camuflados de hippies Carmen y Pepe. «El volante es como un camión», exclamaban mientras un constante reguero de curiosos rodeaba los coches seducidos por la prestancia del Talbot de 1939, el presidencial Chrysler de 1955 o la elegancia del Lancia Dilambda de 1938, al que no pudo resistirse ni el cónsul honorario de Portugal en Málaga, Rafael Pérez, que quiso estar presente en la cita por la afinidad con el coleccionista luso y que no tuvo inconveniente en ponerse al volante.