Desde el pasado miércoles de madrugada tiene otro motivo para estar en busca y captura internacional. Los diarios británicos describieron ayer con pelos y señales al autor de la última víctima mortal en un tiroteo en la Costa del Sol, que está plenamente identificado por la Policía Nacional. Según la información recogida por el diario 'Liverpool Echo' se trataría de un hombre de 35 años, cuyo nombre corresponde a las siglas D. O. y nacido en la localidad inglesa de Kirkby.
El diario coincide con la información que ofrece la página web de la organización 'Crimestoppers' -especializada en recabar datos sobre delincuentes que han escapado de la acción de la Ley en Reino Unido- en que esta persona ya estaba reclamada por un juzgado inglés en relación a los presuntos delitos de robo y secuestro ocurridos en 2006, como ya adelantó este periódico días atrás. En concreto, se le acusa del secuestro del conductor de un camión y del robo de la carga. La policía de North Yorkshire (Inglaterra) ha confirmado que es la misma persona que está en busca y captura por la muerte del ciudadano irlandés J. O. en Benalmádena esta semana.
J. O., de 40 años y padre de dos hijos -un niño de tres años y una niña de nueve meses- se encontraba en la Costa del Sol para asistir a la boda de un amigo. Eran las primeras vacaciones de la familia. El pasado día 28 coincidió en el bar Coco's con el presunto autor de su muerte, pero no se conocían. Testigos presenciales explicaron que el segundo se enfadó mucho por la larga espera para poder usar el baño y comenzó a dar patadas a la puerta, lo que desencadenó una discusión.
El ahora fallecido intervino para mediar entre las dos partes y el presunto homicida abandonó el local para regresar poco después con un revólver del calibre 38 y efectuar tres disparos, dos de los cuáles alcanzaron al ahora fallecido en la espalda y el estómago. Cuando se le vació el cargador, los testigos afirmaron que siguió apretando el gatillo mientras perseguía a uno de los clientes, que corría por el suelo intentando esconderse, pero ya no le quedaban balas. Cuando uno de los presentes se dio cuenta, se levantó y le lanzó una silla para repeler la agresión.
Los testimonios de los numerosos testigos han permitido a la policía reconstruir lo que ocurrió en el bar de Benalmádena durante la madrugada del miércoles y ha llevado a los agentes a imputar al presunto autor varios delitos de asesinato: uno consumado y al menos dos más en grado de tentativa, en relación a las personas a las que supuestamente disparó sin llegar a herirlas.
Largo historial
Los diarios británicos afirmaron que la Policía Nacional ha encontrado ropa manchada de sangre en una vivienda de Benalmádena donde convivía con su mujer, y que al parecer se corresponde con la que llevaba el presunto autor de los disparos, aunque el piso estaba vacío. Ambos permanecen en paradero desconocido.
En cuanto a sus antecedentes, la prensa inglesa recuerda que D. O. es reclamado por el secuestro del conductor de un camión en una zona de descanso en una autopista cercana a Liverpool. Transportaba un cargamento valorado en 400.000 libras (medio millón de euros), compuesto por ordenadores, televisores, frigoríficos, radios y microondas, que fueron descargados en un almacén de los muelles antes de que abandonará el vehículo en una zona del extrarradio y lo incendiara.
No se queda ahí. En 1995 fue absuelto de tentativa de homicidio en Reino Unido, aunque lo condenaron a cinco años de prisión por apuñalar nueve veces por la espalda a otro joven durante una pelea en su pueblo natal. Entonces sólo tenía 21 años.