Los pequeños pueblos del interior de la provincia que pierden habitantes año tras año han encontrado en los meses estivales su arma para luchar contra la despoblación. Una treintena de municipios malagueños, principalmente de las comarcas de Ronda y la Axarquía, pueden llegar a correr peligro de extinción debido a la baja natalidad, la alta mortandad de su población envejecida y la emigración de los jóvenes. Además otra decena está en alerta al tener un crecimiento mínimo de habitantes al año. No obstante, en los meses del estío, la llegada de turistas y de oriundos que vuelven a su pueblo natal a visitar a familiares y amigos palia esta merma de habitantes y devuelve a la localidad la vitalidad que tenía antaño.
El gerente del Centro de Iniciativas Turísticas de la Serranía de Ronda, Alfredo Carrasco, es consciente de la despoblación que existe en pueblos de esta comarca como Algatocín, Alpandeire, Atajate, Benadalid, Benaoján, Benarrabá, Cortes de la Frontera, Faraján, Gaucín, Genalguacil, Igualeja y Parauta. «La mayoría tienen menos de 500 habitantes y está claro que tienen más vida en verano: los estudiantes están de vacaciones y muchos emigrantes vuelven, sobre todo coincidiendo con las fiestas de su pueblo, además hay gente que elige el entorno rural para pasar sus vacaciones», explica.
Carrasco, que justifica la despoblación de los municipios pequeños en la falta de oportunidades laborales y de servicios, asegura que muchos que se fueron a trabajar o estudiar fuera vuelven por las fiestas patronales de su pueblo, que en la mayoría de los casos se concentran en los meses de julio y agosto, o para periodos cortos. A ello se le añade que este último mes, está considerado como temporada alta para el turismo en los pueblos de la Serranía de Ronda, que, sin contar la capital de la comarca, concentran casi la mitad de las visitas turísticas que recibe la zona. Además, este turismo ha conseguido crear nuevos empleos en los pueblos e incluso ha atraído a foráneos deseosos de abrir establecimientos turísticos. Lo mejor de todas estas visitas es que «los sábados por la mañana la plaza del pueblo está llena de niños», como le dijo una vez a Alfredo la propietaria de una casa rural.
De Alemania a Benarrabá
Sebastián Pérez es una de esas personas que vuelve cada año a su pueblo natal por vacaciones. Lo hace con su mujer, Carmen Rivas, y con sus hijas Michelle y Nuria, de 16 y 9 años, respectivamente. De esta manera, cada año deja su residencia habitual en Alemania para pasar una temporada en Benarrabá, donde el resto del año apenas residen 570 personas. «Nos fuimos a Alemania cuando yo tenía ocho años, pero mis padres decidieron regresar en 1991, por lo que los veranos los pasamos en el pueblo», afirma Sebastián. Lo que más le gusta no es sólo que la ausencia de los ruidos de una ciudad les permita dormir sino que en Benarrabá no se sienten unos extraños. «Estás siempre entre amigos y a las niñas les esperan las amistades que han hecho estos años», apunta Carmen. «Siempre que podamos, seguiremos viniendo a Benarrabá de vacaciones, no vamos a cambiar nuestro destino», añade Sebastián.
Diego Díaz y María Cabezas también vuelven a Benarrabá en verano. Ellos se fueron a Sevilla en 1974 por motivos de trabajo, pero cada Semana Santa, Navidad o época estival regresan a la casa que aún conservan en el pueblo con sus dos nietos, Raúl y Abel, de 13 y 10 años, que pasan las vacaciones junto a ellos debido al empleo de sus padres. En el pueblo pueden estar jugando todo el día en la calle, lo que es imposible en la capital hispalense, según cuentan los abuelos, que entre cuidados y mimos a sus nietos sacan tiempo para ver a amigos y familiares.
En Algatocín, como en los demás pueblos del interior de la provincia, pasa algo parecido. Con apenas 900 habitantes el resto del año, la localidad ve incrementar su población en verano con visitantes como Manuel Naranjo y Francisca López, quienes dejan su residencia habitual de Estepona, para escaparse estos meses a una pequeña pedanía de la localidad llamada Salitre, donde han reformado la vieja casa de los padres de Manuel. «Pasamos el verano en plena naturaleza y hasta tenemos nuestro propio huerto de hortalizas del que nos abastecemos», asegura este hombre que pasó su niñez en Algatocín.
Beatriz Herrero y su novio, Sergio Pacheco, pasarán con la familia de él sus vacaciones de verano en el pueblo donde nació el joven, Algatocín. Además Beatriz ha arrastrado a sus padres y su hermana: «Mi familia ha alquilado una casa rural en pleno Algatocín, es una maravilla y nos encanta este tipo de turismo rural; sobre todo, por la tranquilidad que trasmite el pueblo y su gente. No te sientes extraño y mis sobrinas pueden jugar sin problemas en plena calle, parece casi increíble».
Además de los pueblos de la Serranía de Ronda, en la Axarquía, localidades como Alfarnate, Almáchar, Arenas, Benamargosa, Benamocarra, Colmenar, El Borge, Moclinejo y Totalán, donde la despoblación también es patente, parecen tener igualmente más vida en verano. El gerente del Centro de Desarrollo Rural (Ceder) de esta zona, David Camacho, destaca que además de en la zona litoral (Nerja, Torrox, Algarrobo y Vélez Málaga) y en los municipios con una importante colonia de turistas ingleses y alemanes que tienen como destino usual pueblos como Cómpeta, Frigiliana, Viñuela y Alcaucín, hay un «turismo nacional de personas que responde a la llamada de las fiestas patronales porque tienen relación de origen con dichos municipios».
Retorno por las fiestas
Precisamente, las pequeñas localidades destinan parte de sus recursos a publicitar este tipo de fiestas populares en la que convergen en gran número tanto turistas como personas que retornan a su población natal. Es el caso de Teba, que con una alta despoblación, es capar de recibir miles de visitantes durante sus fiestas. «Teba llegó a tener más de 9.000 personas en los años 40. Muchos emigraron a Cataluña, Bilbao y Alemania, pero dejaron familia y año tras año regresan al pueblo en Semana Santa, feria y verano», explica el alcalde, Juan Anaya, quien asegura que en la celebración de la festividad del Carmen ya se notó un importante número de gente que volvía a visitar a sus familiares, algo que se repetirá durante la feria este verano.
«Ahora mismo estamos en 4.200 habitantes y perfectamente entre mediados de julio y agosto se puede incrementar en 1.500 y 2.000 personas», añade para matizar que el Ayuntamiento se ve obligado a incrementar sus servicios estas fechas. Además, la zona del Guadalteba, a la que pertenece Teba, puede recibir en verano unas 5.000 visitas a los castillos, museos, yacimientos y otros recursos de la Red de Patrimonio, que dirige Pedro Cantalejos, quien considera un «filón» el pantano de El Chorro, donde los turistas pasan semanas en hoteles, casas rurales y el camping de la localidad, que ya está registrando llenos los fines de semana.