Los tres menores se presentaron solos en las dependencias policiales. Iban cogidos de la mano, muy juntos. Llamaron al timbre. Un agente salió a recibirlos y les preguntó qué ocurría. Eran tres hermanos. El mayor, de 13 años, y las dos pequeñas, de 9 y 11. Una de las niñas tomó la iniciativa y le explicó que quería denunciar a su madre por malos tratos, y que sus hermanos habían decidido acompañarla.
Eran las cuatro de la tarde del jueves cuando los niños aparecieron por las oficinas del Grupo Escoltas, Menores y Atención Ciudadana (Gemac) de la Policía Local, que están en la calle José Ortega Luque, a la espalda del Hospital Carlos Haya. Según ha podido saber SUR de fuentes cercanas al caso, una de las pequeñas manifestó a los agentes que su madre le había golpeado en dos ocasiones entre el miércoles y el jueves.
Los policías entrevistaron a la supuesta víctima y a uno de sus hermanos para conocer sus versiones de los hechos. El primero de los episodios denunciados por los pequeños ocurrió cuando las dos hermanas estaban jugando en casa y, por accidente, una de ellas le rompió a la otra la cadena que llevaba. Según los testimonios recabados por los agentes, la madre, de nacionalidad española y de 31 años, habría reaccionado de forma violenta y habría golpeado a la menor en la espalda.
Al día siguiente, cuando madre e hija volvían del súper de hacer unas compras, se produjo la supuesta segunda agresión. Al parecer, la progenitora le dio a la pequeña unas bolsas para que las llevara y ésta le dijo que pesaban demasiado. Entonces, siempre según las declaraciones tomadas por los policías, la mujer cogió un paquete de arroz y presuntamente se lo lanzó al pecho a la niña.
Tras aquel incidente, la menor tomó la decisión de denunciar a su madre y dos de sus hermanos optaron por acompañarla. Los investigadores se llevaron a la pequeña al Hospital Materno Infantil para que fuese examinada por un pediatra, ya que presentaba varios hematomas y arañazos en la espalda. El médico diagnosticó que las lesiones eran compatibles con posibles malos tratos.
En ese lapso de tiempo, la madre de los niños se presentó en las oficinas del Gemac para informar de que sus hijos se habían fugado de casa. Los policías le aclararon que los menores no se habían escapado, sino que estaban allí, y acto seguido la detuvieron por un presunto delito de malos tratos en el ámbito familiar.
Los funcionarios avisaron al abuelo paterno para que se hiciera cargo provisionalmente de los tres niños y decidieron dejar en libertad a la madre a la espera de que fuese citada por el juzgado de guardia. Paralelamente, la Policía Local remitió una copia de las diligencias al Servicio de Protección de Menores de la Junta para que evalúen la necesidad de intervenir en el caso.
Segundo caso
No en vano, es el segundo atestado que envían sobre esta madre en poco más de un mes. El pasado 17 de mayo, la mujer fue detenida por un supuesto delito de abandono de menor acusada de haber dejado sola a su hija de nueve años en un coche mientras ella tomaba algo en un bar, según indicaron las mismas fuentes.
En aquella ocasión, fue el padre de la pequeña -que está separado de la arrestada- quien compareció ante la Policía Local. El hombre denunció que, cuando fue a llevar a su hija con su madre, ésta le indicó que dejara a la pequeña en el portal y que la esperara allí hasta que ella llegara.
Ante esta situación, el padre acudió al Gemac en compañía de la menor, quien confesó a los agentes que en ocasiones se había quedado durmiendo en el coche mientras su madre iba a un bar. La niña manifestó que una de esas veces estuvo hasta las cinco y media de la mañana en el vehículo. Se hizo tan tarde que al día siguiente no fue al colegio.