diariosur.es
Lunes, 28 mayo 2012
nuboso
Hoy18 / 20||Mañana19 / 21|
más información sobre el tiempo
Estás en: > >
Ella baila muy bien sola

GENTE Y TELEVISIÓN

Ella baila muy bien sola

Tras su divorcio, la infanta Elena se acerca al perfil de una mujer más independiente y moderna

26.06.10 - 02:19 -
En Tuenti
CerrarEnvía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

* campos obligatorios
Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

* campos obligatorios
En barrera. Así le gusta ver los toros a la infanta Elena. En esa primera fila desde la que se vive en directo el trasiego del callejón y se escucha el crujir de los capotes. Allí estaba, en la barrera del 10, el pasado 25 de mayo, cuando El Juli le brindó su primer toro, durante la tradicional Corrida de la Asociación de la Prensa de Madrid celebrada en Las Ventas. La primogénita de los Reyes nunca ha disimulado su vocación taurina. En eso, y en otras muchas cosas, dicen, ha salido a su padre. Elena en realidad no es dada a los disimulos. Ella se muestra tal cual. Muy Borbón. Por eso en el 'paseíllo' que ejecutó limpiamente el pasado sábado en la boda de Victoria de Suecia, con esa chaquetilla torera de lo más goyesca y esa falda color fucsia con cuyos vuelos podría haber cuajado una verónica, no había afectación ni puesta en escena; sólo la naturalidad de una aficionada dispuesta a defender la fiesta brava, aquí y en Estocolmo.
El resultado es que, con tan vistoso atuendo, doña Elena ha logrado una, quizá involuntaria, triple carambola. Uno: asombrar al respetable. Dos: hacer patria a su manera. Y tres: colocarse en cabeza en la lista de las más elegantes de la boda. ¿Pero no era Jaime de Marichalar, su ex marido y pigmalión del estilismo, el auténtico y único responsable de aquellos 'looks' espectaculares, caros y sofisticados con los que nos ha epatado durante años Elena? Lo era. Lo fue, al menos, por un tiempo. Y todo apuntaba a que una vez separada de él, la infanta volvería a echar mano de un previsible y aburrido fondo de armario. Pero ni la moda ni la voluntad de una mujer han sido nunca ciencias exactas.
«Ella no es de las que disfruta inventándose estilismos. A la hora de vestir prefiere que se lo resuelvan, ir a tiro fijo», explica la periodista Carmen Duerto, autora de una biografía titulada 'La Infanta Elena. La reina que pudo ser'. «En el caso de la boda sueca -prosigue-, acudió a Lorenzo Caprile, el autor del traje de novia de su hermana Cristina. Caprile es un valor seguro, amigo desde hace años de doña Cristina. Y conoce muy bien a las infantas».
Podría decirse que, a falta de un experto asesor en alta costura internacional, Elena de Borbón ha regresado a sus clásicos. Aún así, hace falta determinación y seguridad en una misma para lucir una chaquetilla torera en la corte escandinava. Igual que cuando deslumbró en la boda de su hermana con una pamela de tamaño descomunal o aquella vez que, muy torera, se echó al hombro una enorme bandera de España, se vistió de rojo y amarillo en camiseta, cinturón, pendientes, pulsera y hasta llavero y, calzada con unas cómodas alpargatas, se fue a animar a la selección española de fútbol como una forofa más. Porque Elena María Isabel Dominica de Silos es probablemente la más cañí de toda la Familia Real. Y a sus 46 años, cuando cree firmemente en algo, y siempre que no contradiga su papel institucional, no duda en ponerse el mundo por montera.
Volcada en trabajo y en su hijo
La pregunta sería si eso es exactamente lo que está haciendo, ponerse el mundo por montera, desde que firmó el divorcio con Jaime de Marichalar, el pasado 25 de noviembre. «No. Simplemente, se está adaptando bien a su nueva vida», responden los que la conocen. Instalada con sus hijos, Felipe Juan Froilán, de casi doce años, y Victoria Federica, de nueve, en un espacioso ático de más de 400 metros cuadrados y cinco cuartos de baño en el madrileño barrio del Niño Jesús, Elena vive sobre todo volcada en su trabajo y a ratos, según cuentan, en los deberes de Froilán, al que, como buena maestra, toma la lección a diario.
La separación de Marichalar, llámese cese temporal de la convivencia o ahora divorcio con todas las letras, ha otorgado a doña Elena un perfil más cercano al de la mujer actual, de su tiempo; la que vive dividida entre una absorbente agenda laboral, en su caso como directora de Proyectos Culturales y Sociales de la Fundación Mapfre, y una constante atención a los hijos. La que tras un fracaso matrimonial vuelve a redescubrir a las amigas de siempre (las mejores y más fieles son las que hizo de niña, en el colegio Santa María del Camino), la que comparte largas confidencias, aunque sean telefónicas, con su hermana, a quien echa mucho de menos desde que se fue a Washington. Ese tipo de mujer que, en un mundo que a menudo parece diseñado para parejas, no necesita ir del brazo de nadie para acudir a un partido de tenis, a una boda real o a los toros. Vamos, que al margen de que algún día vuelva a encontrar el amor, ella baila muy bien sola. Tal vez el mundo por montera no, pero parece que, tras la tormenta del duelo, la infanta Elena está dispuesta a disfrutar de su recién estrenada soltería en primera fila. En barrera.
TAGS RELACIONADOS
En Tuenti
Ella baila muy bien sola

La infanta Elena, en la cena de gala previa a la boda de la princesa Victoria de Suecia. :: BERTIL ERICSON/EFE

bikinis 2012
Victoria's Secret presenta su colección de baño... [+]
Por la alfombra roja pasaron las actrices con sus... [+]
Sólo entra en Facebook y haz 'me gusta'
Videos de Gente
más videos [+]
Gente

Busco trabajo

Primer empleo

Buscar
Diario SUR

EN CUALQUIER CASO TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS:
Queda prohibida la reproducción, distribución, puesta a disposición, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta web, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y/o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa.