Las aulas prefabricadas que tiene previsto instalar la Junta de Andalucía para el próximo curso escolar están más cerca de convertirse en una realidad en la zona norte de Marbella. El Ayuntamiento y vecinos de la urbanización Huerta del Prado, en el Trapiche Norte, solucionaron el conflicto que les enfrentaba desde la pasada semana en relación al trazado por el que debía discurrir el soterramiento de los cables de alta tensión. El acuerdo despeja pues el camino para la instalación de las clases temporales.
El asunto tiene más importancia de lo que pudiera parecer. No en vano, la Delegación provincial de Educación había advertido de que, por el bien de garantizar la máxima seguridad de alumnos y profesores, no montaría estas infraestructuras provisionales para los alumnos sin plaza si antes no se enterraban las líneas en cuestión; lo que volvió a generar un cruce de acusaciones de deslealtad entre las administraciones.
La solución del conflicto entre el Ayuntamiento y una veintena de residentes de la calle Los Juncos permitió que ayer mismo a primera hora de la mañana se reanudaran los trabajos de soterramiento, los mismos que habían sido paralizados por los vecinos con la intervención incluso de la Policía Local.
Estos ciudadanos no estaban dispuestos a que los cables atravesaran el subsuelo de sus casas si hasta la fecha tampoco las habían sobrevolado. En este contexto de desacuerdo, el equipo de gobierno tampoco vio viable un trazado alternativo que incrementaba el coste de la operación en 186.000 euros e incluso obligaba a retrasarla debido a la intervención de la Agencia Andaluza del Agua al afectar al cauce de un río.
300 metros más
Tras este paréntesis, que amenazaba con prolongarse durante buena parte del verano, la continuidad de las obras es posible gracias al acuerdo alcanzado por el Consistorio con el propietario de una parcela privada, calificada de Parques y Jardines en el nuevo Plan General de Ordenación Urbana (PGOU), por cuya servidumbre discurrirá el nuevo trazado del cableado eléctrico aunque el recorrido se alargue unos 300 metros.
El delegado de Obras y Servicio Operativos, Javier García, significó que en el plazo de dos meses el proyecto estará concluido y que la modificación puntual del mismo, presupuestado en 700.000 euros y con cargo al Plan Proteja de la Junta, no reportará mayores gastos al Ayuntamiento. «Hemos conseguido conjugar el interés general de un proyecto que beneficia a toda la ciudad y el particular de los vecinos», celebró García, quien señaló que el equipo de gobierno ha tenido voluntad de ejecutar una obra que incrementa la calidad de vida de los vecinos, «siendo respetuoso y sensible a sus consideraciones».
Un mes para el montaje
La Junta, mientras tanto, aguarda el soterramiento de los cables para instalar las clases provisionales que serán el germen de un nuevo colegio con un código ya asignado. La Delegación provincial de Educación cree que un mes es plazo más que suficiente para montarlas; pero también es conscientes de que, soterramiento aparte, la parcela en cuestión de casi 14.000 metros cuadrados requerirá unos trabajos previos que consistirán sobre todo en limpiar la maleza acumulada. En esto se centraba precisamente ayer el trabajo de los operarios y las máquinas en la parcela privada, por donde después se abrirá una zanja en el que guardar los cables.
Hace una semana, presionada por la incertidumbre de los padres sobre dónde matricular a sus hijos sin plaza y el contratiempo del soterramiento de los cables, la Junta emplazó al Ayuntamiento a buscar terrenos en los que levantar las aulas prefabricadas. Por el momento, parece que no será necesario. El interés de Educación por que sea en el norte de la ciudad donde ubicar las aulas prefabricadas se debe a la alta demanda de plazas allí.