Hace tres años, en la boda de Paulina Rubio, Vicky Martín Berrocal se colocó en el pelotón de aspirantes a cazar al vuelo el ramo de novia. Entonces tenía pareja desde hacía cinco meses, el empresario de salas de fiesta Israel Bayón, pero Vicky no peleó por el ramo. «No me maté por atraparlo -relató a este periódico-. Yo creo que el ramo de una novia cae donde tiene que caer. Y a la persona que le llegó, le cayó justo en los pies. O sea que era para ella». Hace poco más de un mes, esta racial andaluza, ahora mismo sin pareja, acudió como invitada a otra boda, la de Lolita. «Esta vez sí que luché por atrapar el ramo. Pero éramos muchas y le cayó a otra».
Sola, pero contenta, «porque he descubierto que la felicidad consiste en no pedirle a la vida más de lo que te da y mi realidad ahora mismo es esta: estar sin pareja». Vicky Martín Berrocal, una mujer extrovertida y simpática, pero también con fama de pisar fuerte, ha vuelto a ponerse delante de las cámaras para presentar unas llamativas y coloristas sandalias. «¿Son increíbles verdad?», dice mientras juguetea con una de ellas. «Están hechas en PVC y las ha diseñado Jean Paul Gaultier para la firma brasileña Melissa. Para mí, que más que leer revistas de moda, me las estudio y aprendo de memoria, Gaultier es un monstruo del diseño. Y los tacones me pierden. Es que cuando una no ha nacido con el cuerpo de Gisele Bündchen o Elle Macpherson, que hasta en chanclas están monas, o te subes al tacón o estás perdida. Eso sí, un tacón cómodo porque yo, si salgo y los zapatos empiezan a molestarme, me vuelvo a casa».
Expresiva, sincera y torrencial, hace mucho que Victoria Martín Berrocal Serrano, nacida en Huelva el 11 de marzo de 1973, ha dejado de ser conocida exclusivamente como la ex mujer de Manuel Díaz 'El Cordobés'. Hoy por hoy, puede presumir de haberse abierto camino como diseñadora de moda flamenca, un segmento en el que ya va por la sexta colección y al que acaba de añadir nuevas líneas, como el diseño de trajes de novia y de ropa de fiesta. Su sueño, dado que su mito de siempre, Sara Montiel, ya se ha hecho mayor, es vestir a Penélope Cruz, a la que también admira profundamente. Y conociéndola, es probable que lo consiga. Hiperactiva por parte de padre (es hija del empresario y ganadero taurino José Luis Martín Berrocal, fallecido hace año y medio), Vicky reconoce que por su posición económica podría trabajar mucho menos, «pero he salido a papá y no puedo parar de meterme en líos. Está en mi naturaleza. Y eso que luego no soy muy buena haciendo negocios...».
Su vida actualmente es un constante ajetreo que se reparte entre su tarea como madre de Alba, la hija de diez años que tuvo con Manuel Díaz, su taller de diseño, donde pasa muchas horas preparando las colecciones que luego presenta en distintas pasarelas, sus apariciones publicitarias y un programa sobre la copla en una cadena de televisión de Murcia y Castilla la Mancha. Y por si todo esto fuera poco, Vicky es de las que se apuntan a un bombardeo en su tiempo libre. Nada más bajarse del tacón de PVC de Gaultier se fue de fin de semana a la Costa Azul, donde disfrutó de un minicrucero. Sólo hay un capítulo de su vida que ahora mismo permanece en blanco: el dedicado a los hombres.
«Sigo creyendo en el amor»
Mujer pasional que lo entrega «todo y más» y luego sufre «lo que no está escrito», Vicky ha protagonizado sonados romances, como el que vivió con el futbolista de color Denilson o con el jinete Álvaro Muñoz Escassi y hasta tuvo un amago de 'flirt' con el presentador Pepe Navarro, pero nada de aquello cuajó. Ella confiesa que no pierde la esperanza «ni la ilusión» de vestirse otra vez de novia. Con su ex marido, Manuel Díaz, e incluso con la nueva esposa de éste, Virginia Troconis, mantiene una relación excelente. Pero ella le quita importancia a su buen talante asegurando que el mérito es de «Virginia, que me lo ha puesto muy fácil». En Israel Bayón parecía haber encontrado Berrocal su media naranja, pero ella misma aclaró tras romper con él que «cuando las relaciones no funcionan no te puedes aferrar a ellas. Sigo creyendo en el amor -insiste-, y sé que llegará. Lo que pasa es que cada vez soy más exigente, y al lado mío no puede haber uno así medio... Tiene que haber un tío que pueda conmigo».
De momento, ese hombre no ha llegado. Y Vicky se propone seguir asistiendo a las bodas de sus amigas a ver si le cae el ramo. En la de Lolita, coincidió con Eugenia Martínez de Irujo, lo cual ha dado mucho que hablar. Cuentan que ambas mantuvieron una acalorada disputa relacionada con Fran Rivera. Pero Vicky pega el taconazo al oírlo. «¿Yo? -replica- Yo no me he peleado nunca con nadie. Y muchísimo menos por un hombre. Hasta ahí podíamos llegar».