En su primer análisis, la patronal discrepa en estos puntos:
Empleo temporal
Falta claridad
Para CEOE, los planteamientos del Ejecutivo no facilitan la transformación de contratos temporales en los de fomento del empleo, a la vez que limitan los plazos de los temporales y no clarifican las causas y procedimientos de extinción de los de fomento. La propuesta, advierte, puede tener efectos perversos. Muchos empleados temporales perderán su puesto de trabajo al vencer el periodo límite, mientras que el contrato de fomento seguirá sin utilizarse.
Indemnizaciones
Las empresas pagan
Denuncia el sistema propuesto para reducir los desembolsos por despido. «Aunque pueda parecer que el sector empresarial obtiene una disminución de ocho días en el coste por la extinción del contrato, esta no es la realidad -argumenta- ya que al cubrir estos ocho días el Fogasa y ser los empresarios los únicos contribuyentes de este Fondo, son ellos, de hecho, los que siguen pagando la totalidad del coste del despido».
Contratos de obra
Contra los plazos límite
La limitación a tres años en la duración de los contratos de obra o servicio disgusta a CEOE. Transcurrido ese plazo, los trabajadores debieran pasar a ser fijos. La patronal alerta de que, si se aplica, esa medida aumentará los costes de las empresas que necesitan desempeñar trabajos por plazo superior (contratas, concesiones y otros).
Despido objetivo
Sin comentarios
Porque le beneficia, o porque no lo tiene claro, la organización empresarial elude comentar la reforma que flexibiliza el despido objetivo que posibilita la salida del trabajador con una indemnización de 20 días por año. En el borrador de la propuesta se dice que las circunstancias económicas se darán cuando los resultados de explotación de una compañía arrojen «pérdidas económicas no meramente coyunturales». Y el ministro de Trabajo llegó a explicar, al término del Consejo de Ministros del viernes, que bastarían seis meses de 'números rojos' para abrir la puerta a los ajustes laborales. Pero las empresas no tienen obligación de presentar cuentas cada seis meses ni está claro cuándo las pérdidas no son «meramente coyunturales», es decir, consecuencia de una etapa de crisis superable.