Las empresas hacen malabares para aguantar el tirón de la crisis y la situación se deja notar en las universidades. Por primera vez en una década, el importe percibido por la actividad con terceros ha bajado de los 704 millones de euros, ingresados en 2008, a los 643 millones en 2009, es decir, ha supuesto un descenso del 9%. Se trata de un retroceso que, en palabras del secretario ejecutivo de la Comisión Sectorial I+D de la Conferencia de Rectores de Universidades Españolas (CRUE), Francisco Quiles, «no es muy significativo teniendo en cuenta la situación económica del país».
La bajada se centra sobre todo en los contratos de I+D que se realizan por encargo directo de las empresas, registrado su descenso en un 20%. En 2009, generaron 446 millones de euros, mientras que en 2008 ascendían a 359. «El global es una bajada, pero muy suave», resumió Quiles. El resto de datos, en cambio, confirman la buena salud de las universidades en cuanto a innovación, y es que España ocupa el noveno puesto del mundo en producción científica. De esta manera, ha subido un 27% el ingreso de los contratos de apoyo técnico y un 1% el importe captado a través de los contratos de I+D colaborativa, es decir, aquellos subvencionados por entidades regionales o por el Gobierno.
«Es necesario que la sociedad entienda que necesita un nuevo modelo económico y social que garantice la sostenibilidad y el futuro de la propia sociedad. De esa necesidad aparece el compromiso de uno de los agentes claves en la cadena del conocimiento, las universidades», indicó el presidente de la CRUE, Federico Gutiérrez-Solana.
Los datos resumen el estado de la actividad investigadora de 65 universidades nacionales consultadas y se han sido presentados en el marco de la Conferencia Anual de la Red de Oficinas de Transferencia de Resultados de la Investigación de la CRUE (RedOTRI Universidades), acogida por la Universidad de Málaga, una cita que reúne a 200 profesionales.
Espíritu emprendedor
No hay mejor estímulo que ver los datos que muestran que, a pesar de la coyuntura económica, se siguen creando empresas. La constitución de compañías tecnológicas a partir de los resultados de la investigación universitaria con fondos públicos, es decir, las 'spin-off', ha aumentado un 18%. Asimismo, en los últimos cinco años se han creado 552 nuevas empresas, de las que perviven a fecha de diciembre del pasado año 481. «Es importante el hecho de que en un momento de crisis económica y de retroceso del tejido productivo, las universidades sean capaces de crear un mayor número de empresas que en años anteriores», aseguró el secretario ejecutivo.
Según destacó Quiles, existe un dato que delata un «cambio de mentalidad» de las universidades españolas. «No sólo se investiga, sino que cada año se hace un esfuerzo mayor por concretar esa investigación en un resultado vendible a la sociedad y, la vía natural, es la patente», apuntó. En este sentido, las solicitudes de patentes nacionales han crecido un 15%, pasando de 526 a 604 en un año, pero el aumento más significativo, que alcanza el 88%, es respecto a las peticiones de extensión de patentes. Asimismo, el número de contratos de licencia han aumentado un 6%, aunque los ingresos han sido un 11% menores.
En el caso de Málaga,en 2009 se firmaron 382 contratos entre investigadores y entidades públicas y privadas por un total de más de once millones de euros. A pesar de que la cuantía económica es menor, el aumento de contratos fue de medio centenar, más de 200 se se miran los datos de hace una década.