EL Museo Picasso Málaga es uno de los hitos más importantes de la historia cultural de Andalucía. Pocos hechos como su creación y apertura generaron tanta expectación y empatía entre la opinión pública. Su gestación, seguida públicamente con ansiedad, y su inauguración, con una participación ciudadana inusitada, eran la lógica complicidad de una sociedad que al fin conseguía que su hijo más ilustre volviera a su cuna natal, aunque fuese en espíritu y cumpliendo un personal deseo.
El MPM comenzó su singladura bajo al dirección de Carmen Giménez, una de las protagonistas principales en el desarrollo feliz del proyecto, el más ambicioso de la historia autonómica de nuestra Comunidad, amiga personal de una familia, la de los herederos del genio, tan generosa como complicada por su propia estructura. La inesperada decisión de Giménez de dejar su cargo fue una importante grieta no superada con la llegada de Bernardo Laniado Romero, quien había sido hasta entonces 'segundo' del Museo. Giménez no pudo mantener en marcha la compleja estructura de museo diseñado por ella, y Laniado no 'conectó' con Málaga.
Es cierto que el MPM era mucho más que un museo, pero ni siquiera sus peculiaridades le daban 'carta blanca' como un ser superior que sobrevuela por encima del bien y del mal. Ni tampoco con su solo nombre bastaba; así, el Museo Picasso entró en una atonía tan preocupante que incluso hubo serias dudas entre muchos de sus 'progenitores' por la situación a la que se podía llegar con los mecenas del mismo porque, no lo olvidemos, el museo funciona obra y gracia a donaciones y préstamos de la familia del genial artista.
Con el MPM ocurre lo que con pocas cosas: era tan necesitado, era tan anhelado, es tan nuestro, que sus defectos no se airean por un falso modelo de autoprotección. Pero algo no ha funcionado, y la prueba más clara está en la remodelación que desde la Junta se realizó en la cúpula del centro, que hoy bajo la dirección de José Lebrero intenta una nueva etapa para cumplir con unos objetivos que curiosamente marcaron su propio nacimiento va a hacer 7 años, pero que no se han alcanzado. El MPM hoy quiere reconectar con la sociedad que lo mima como con otras pocas cosas hace, y para ello ha reordenado su 'interior', pero no basta sólo con eso. Hay muchas más cosas por reconquistar pendientes, pero al menos hay que reconocer que alguien ha movido ficha. Se espera mucho del MPM. Aún.