Algún astrónomo con alma de poeta romántico lo bautizó como el Mar de la Tranquilidad. El trozo de superficie lunar escogido por los científicos de la NASA para que el hombre pusiera por primera vez el pie en el pálido satélite. La suela rayada de la bota de Armstrong hollando un suelo que parece polvoriento. Un icono de la modernidad. Un oasis grisáceo a 340.400 kilómetros de distancia. Más o menos. Hay otros más cerca. Quizá no tan bellos, pero bueno. Esta semana, por ejemplo. El Mar de la Tranquilidad previo a la tempestad venidera. Calma chicha pero tensa.
La escena capitalina guarda fuerzas para el Festival de Málaga-Cine Español, que desde ya mismo fagocitará (casi) toda la atención cotidiana. Una alfombra roja y un cinturón apretado. Una buena oportunidad para que la ciudad salte de nuevo a la palestra mediática. Y además, en plena recta final de presentación de candidaturas para ser Capital Europea de la Cultura. Ocasión que ni pintada para retratarse junto a rostros populares y, de paso, colar el logo de 2016 en noticiarios nacionales. Sonrían, por favor.
Aunque un par de tenues colinas lunares se alzan en el horizonte de este aparente Mar de la Tranquilidad. Dos alunizajes felices. Ellos eran de otro planeta. Paul y Jane Bowles, protagonistas del ciclo organizado esta semana por el Instituto Municipal del Libro (IML). Un proyecto recibido con notable acogida de público y profusa atención informativa. Aquí y en el resto del país. Las jornadas han dado mayor visibilidad al IML, un centro no siempre bien reivindicado por el gobierno municipal. Vale que los recortes son el pan (duro) de cada día en todas las administraciones. Pero 'El mundo de los Bowles' demuestra el potencial del IML a poco que se le dé algo de bola.
Quizá en el instituto librero se conformarían con una parte de los mimos municipales que recibe el CAC Málaga. Eso no quita para que la programación del centro bien merezca esa atención preferente. Ahora llega Jonathan Meese. Otro 'enfant terrible'. Otro autor auspiciado por la poderosa Saatchi Gallery, como Tracey Emin, Wilhelm Sasnal o Gilbert & George. Otra muesca en la culata del CAC, que sigue apuntando a las firmas de relumbrón.
Y otro centro que se escapa estos días de la parsimonia. El Andaluz de la Letras, que reestrena su sede con una muestra sobre literatura infantil. Lo suyo tiene casi más mérito, a la vista del 'impasse' en la administración regional, con el baile de la silla sonando en varios departamentos. En la cartera cultural se esperan novedades en breve. La lógica política dicta que cada alto cargo se rodea de gente de su confianza, así que el relevo en la cúpula de la consejería augura ceses y nombramientos, con el consabido rechinar de dientes entre los implicados. Para ellos, el Mar de la Tranquilidad anuncia marejada.
Un rumor como el que dejan las letras surrealistas y hermosas de Sr. Chinarro. Una de sus canciones se titula, justo, 'El Mar de la Tranquilidad'. Un antídoto contra el ruido y la furia de un mal día. Enfilar el camino a casa. Pensar en quien allí espera. Tararear: «Y ya te tengo en medio de la habitación. / Parece un sueño, me doy el pellizco yo (...) Tú y yo en el mar de la tranquilidad. / Y otra vez a brindar, / qué me gusta a mi estar / en el mar de la tranquilidad. / Junto a ti».