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Abdelkader El Founti: «No sé cómo llevaba droga en el cuerpo; no son chucherías que compres en la cárcel»

MÁLAGA

Abdelkader El Founti: «No sé cómo llevaba droga en el cuerpo; no son chucherías que compres en la cárcel»

El padre del joven que murió en una celda presentará hoy una denuncia al considerar que han fallado los controles de las prisiones

18.03.10 - 02:06 -
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La última vez que Abdelkader El Founti vio a su hijo fue en una fría sala de comunicaciones de la prisión de Melilla. Les separaba un cristal de seguridad y sólo podía escuchar su voz a través del auricular. Dice que lo encontró mejorado, con buen aspecto. «Me dijo: 'Papá, voy a luchar por mi libertad'».
La siguiente noticia que tuvo de él se produjo el lunes por la mañana. Sobre las 12.00 horas, recibió una llamada de la cárcel de Alhaurín donde se le comunicaba que su hijo había muerto en su celda. Mohamed, español de origen marroquí, tenía 21 años. Cumplía condena por varios delitos menores.
Su padre, que vive en Melilla con su mujer y sus otros cinco hijos, cogió el primer ferry hacia Málaga. Las noticias sobre la causa de la muerte -la autopsia apunta a una reacción adversa al consumo de drogas- y el hallazgo de una decena de bolas de hachís en su organismo le han cogido de imprevisto. «No entiendo cómo llevaba todo eso dentro del cuerpo estando en prisión. No son chucherías que puedas comprar en el economato de la cárcel», afirma.
Abdelkader señala a Instituciones Penitenciarias como responsable de que esas sustancias circulen dentro de las prisiones. Ayer, se personó en compañía de su abogado -Damián Vázquez- en el Juzgado de Instrucción número 1 de Málaga, que investiga el caso. Hoy presentarán una denuncia por lo que consideran un mal funcionamiento de la institución al entender que habrían fallado los controles internos.
El argumento que esgrimen se sustenta en que Mohamed llevaba un año y medio privado de libertad y, por tanto, no tuvo contacto alguno con el exterior más allá de las comunicaciones con su padre. El joven pasó los primeros doce meses en la prisión de Melilla, y los últimos en Puerto III. Hace veinte días fue conducido otra vez a la ciudad autónoma para declarar en un juicio. En el viaje de vuelta, hizo escala en Alhaurín, donde se produjo la muerte. Abdelkader está convencido de que la droga se la pasaron en Melilla. «Allí tienen un sistema para lanzar las bolas de hachís por encima del muro de la cárcel», aseguró el progenitor. «Quiero que se abra una investigación -continúa- que se llegue hasta el fondo de todo esto y que pague quien tenga que pagar. Yo ya he pagado. A mi hijo no me lo van a devolver».
Abdelkader afirma que tiene problemas hasta para el traslado del cadáver. En la cárcel le han dicho que no se hacen cargo del mismo, «pese a que han sido ellos los que lo han llevado de un lado a otro», concluye.
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Abdelkader, junto a su abogado, en la puerta del juzgado. :: P. ORTEGA

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