Un médico coordinador del servicio de emergencias sanitarias 061 declaró ayer en calidad de imputado en un juzgado de la capital por la asistencia prestada a un paciente, que murió tras esperar una ambulancia durante más de una hora.
El suceso ocurrió el pasado 7 de julio en la calle Muñoz Degrain, una perpendicular a Capulino Jáuregui, en Huelin. El fallecido, Francisco Sánchez, tenía 75 años. Aquella tarde sufrió una caída en el cuarto de baño. Su viuda, Francisca García, que estaba con él en esos momentos, data el siniestro a las cinco y media.
La mujer denunció que llamó tres veces al 061 y que explicó a la operadora que su esposo tenía puesto un marcapasos. A las seis de la tarde llegó una pareja de policías locales, que colocaron una sábana bajo el cuerpo de Francisco y lo sacaron del baño arrastrándolo por el suelo.
Las primeras asistencias sanitarias llegaron en torno a las siete de la tarde. El hombre fue atendido en el pasillo de la vivienda, pero todos los esfuerzos fueron en vano. Murió a las ocho de la tarde, supuestamente a causa de un infarto.
La familia denunció la tardanza del 061 en gestionar el servicio, lo que motivó una investigación policial y ahora judicial que se sigue en el Juzgado de Instrucción número 9 de Málaga capital.
El caso ha derivado en la citación como imputado del médico que aquella tarde ejercía como coordinador del servicio. El facultativo rechazó que en modo alguno hubiese denegación del deber de socorro en la atención que prestaron a Francisco Sánchez.
El especialista precisó que la llamada entró a las 17.43 horas y que el motivo era que un señor que se había quedado encajonado en el cuarto de baño. Manifestó que el paciente no presentaba dolor torácico y que, según le dijo la mujer, sólo necesitaba ayuda para levantarlo.
El coordinador aclaró que los recursos del 061 son finitos y que disponen de un determinado número de unidades, por lo que necesitan priorizar el orden de los avisos que reciben. Reconoció que, tras recibir llamadas de Policía Local y bomberos, envió una ambulancia de traslado (sólo con un conductor) a las 18.28 horas. El jefe de bomberos volvió a llamar a las 18.35 para pedir al 061 que acudieran inmediatamente.
Sin unidades disponibles
El médico confesó que en ese momento no había ninguna unidad disponible. La primera que quedó libre fue una ambulancia del Servicio Andaluz de Salud (SAS), que procedió a atender el aviso a las 18.52 horas. Una hora y nueve minutos después de la primera llamada de la mujer.
Cuando los sanitarios llegaron a la vivienda, el hombre ya había entrado en estado de 'shock' y tenía fiebre, algo que el coordinador alegó que desconocía en aquel momento. De hecho, dijo que la primera vez que tuvo constancia de que el paciente estaba grave fue cuando habló con el médico del SAS. Poco después, Francisco Sánchez murió en el pasillo de su casa.
Otro de los aspectos que salieron a relucir ayer en la declaración fue la escasa distancia que hay entre la vivienda del fallecido y el centro de salud del barrio. La viuda denunció en su día que telefoneó al ambulatorio, pero, según explicó, allí le dijeron que los recursos sanitarios los gestionaba el 061.
El coordinador admitió que sabía que el centro de salud se ve desde la casa del fallecido, lo que da una idea de lo cerca que está. Sin embargo, declaró que no pudo enviar a nadie porque no había ninguna unidad con médico disponible en el ambulatorio. Esas unidades, aclaró, sólo tenían enfermeros.
Las citaciones judiciales continuarán esta semana con las declaraciones de los agentes de la Policía Local de Málaga que atendieron al fallecido y a su mujer mientras llegaba la ambulancia. Estos funcionarios han sido llamados a testificar en calidad de testigos.