Katerina amaba los animales, sobre todo los perros. Hasta ahora. Ya no se acerca a ellos. Les tiene pavor. «Ha venido a verla una vecina que tiene uno diminuto, de esos que no crecen, y la niña no ha querido que se le acerque», cuenta su padre, Ettore Mario Stecchini.
El motivo del pánico que la pequeña ha cogido a los canes es el ataque que padeció la semana pasada en Pedregalejo. La menor, que este mismo mes cumplirá cinco años, sufrió la mordedura de un perro, que le causó un desgarro en la mejilla y arañazos en el párpado del ojo izquierdo.
Los hechos, que han sido denunciados por el padre ante la Policía Local y que han dado lugar a un juicio que se celebrará próximamente, ocurrieron a las 16.30 horas del viernes. Katerina había asistido al cumpleaños de un familiar y jugaba en un pequeño parque situado en el paseo marítimo del Pedregal.
La pequeña estaba a cargo de su madrina, la prima hermana de Ettore, que charlaba junto a otras mujeres en un banco situado a unos metros de las niñas. Entonces, llegó un anciano octogenario que paseaba a un perro. «Katerina se acercó al señor y le preguntó si podía acariciar al can», afirma el padre.
Comportamiento agresivo
El dueño, asegura Ettore, le contestó que sí, ya que el animal nunca se había mostrado agresivo ni había atacado a nadie. De hecho, es un chucho cruzado que no proviene de ninguna raza peligrosa. El propietario, no obstante, manifestó ante la policía que la pequeña molestó al perro, según otras fuentes consultadas.
Sea como fuere, el can reaccionó de una forma inesperada en esta ocasión. Se abalanzó sobre la niña, le dio un mordisco y le puso las patas en la cara, lo que le causó arañazos en el párpado y la mejilla izquierdos, «que podían haber sido los más peligrosos», añade Ettore. «La mordedura -prosigue- le dejó el moflete descarnado y un corte grande, que ha requerido ocho puntos. Mi prima dice que la niña estaba aterrorizada».
La madrina de la pequeña se la llevó a toda velocidad al centro de salud de El Palo, donde le hicieron una primera asistencia. El médico de guardia aconsejó su traslado al Hospital Materno. «Necesitaron cinco personas con ella, porque le dolía mucho y no podían curarla. Tuvieron que inmovilizarla», continúa el padre.
El sábado, los progenitores acudieron al Grupo de Medio Ambiente de la Policía Local para denunciar lo ocurrido. Los agentes localizaron al dueño del can e instruyeron diligencias. Según el padre, el perro iba sin bozal y sin cadena cuando se produjo el ataque. Las fuentes consultadas añadieron que, además, estaba sin vacunar desde 2000.
La pequeña Katerina se recupera en casa del susto. No quiere ir al colegio y apenas sale a la calle por las aparatosas heridas que tiene en el rostro. «Ahora está mejor, pero este fin de semana ha tenido la cara muy hinchada. Lo está pasando mal», apostilla Ettore Stecchini.
El perro, por su parte, está en cuarentena en el parque zoosanitario, donde le están haciendo pruebas por si tiene alguna enfermedad