Los vecinos de la barriada de Los Corazones en la capital vivieron una madrugada del domingo al lunes de película. Medio centenar de efectivos del Real Cuerpo de Bomberos de Málaga y de la Policía Nacional, incluido un equipo especializado en mediación de este Cuerpo, lograron persuadir a un hombre que amenazaba con arrojarse desde la azotea de la Comisaría Provincial. Pero la cosa no acabó ahí. Horas más tarde, la misma persona lograba escaparse del centro hospitalario en el que se le ingresó para comprobar si sufría alguna enfermedad psiquiátrica.
El hombre, un ciudadano marroquí de 27 años y con iniciales H. S. M. fue detenido en la noche del domingo por agentes de la Policía Nacional cuando deambulaba por mitad de la calzada en la avenida de Valle Inclán, cerca del falso túnel de Carlos Haya, poniendo en peligro al tráfico rodado. El hombre estaba desorientado cuando lo encontraron.
Según explican fuentes policiales, la patrulla decidió trasladar al joven a la comisaría para proceder a su identificación. Pero, mientras que los agentes realizaban las gestiones para comprobar sus datos, el individuo logró escaparse y accedió por las escaleras de la comisaría hasta la azotea del edificio. Eran las 00.30 horas del lunes.
Fuentes cercanas al caso detallaron que el hombre se fue quitando la ropa hasta quedarse completamente desnudo en la azotea del inmueble, amenazando con arrojarse al vacío, por lo que se requirió de los equipos de bomberos mientras que se accionaba el dispositivo de mediación previsto para estas situaciones. Los bomberos acudieron con un vehículo autoescala para intentar acercarse al individuo, aunque finalmente se accedió por la misma salida de la azotea para intentar dialogar con él.
Durante varias horas, primero los agentes, y luego el mediador especializado, intentaron convencer al joven, que se mostraba muy nervioso, profería amenazas y tan pronto se ponía a llorar como a saltar de euforia, según indicaron algunos presentes. El hombre, que no hablaba bien español, por lo que también se solicitó un intérprete, llegó a descolgarse durante unos segundos de la azotea, sujetándose a una barandilla con los brazos, y también orinó hacia la calle desde el tejado.
En la calle, se organizó un gran revuelo. Muchas familias bajaron a ver qué pasaba ante el despliegue existente. Otras, se asomaban desde las ventanas de sus casas para ver qué estaba pasando en la comisaría. Poco pudieron dormir los vecinos, ya que el incidente se resolvió pasadas las 04.00 horas.
Finalmente, el hombre desistió de su idea y accedió a entregarse a la policía. Después de terminar de identificarle, se decidió su traslado a la Unidad de Agudos del Hospital de Agudos del Hospital Civil, para ser sometido a una valoración psiquiátrica completa, ya que los agentes que intervinieron en el incidente sospecharon que el joven podría padecer alguna enfermedad mental.
A las 05.00 horas se produjo su ingreso en el Hospital Civil, donde personal especializado se encargó de su exploración y vigilancia. A las 06.30 horas, se despertó «agitado», según las fuentes hospitalarias, con lo que se decidió su sedación, así como sujeción mecánica para evitar su fuga.
Los hechos
Pero de poco sirvió. A las 07.30 horas, el hombre consiguió liberarse de sus ataduras. De un cabezazo, rompió la ventana de un pasillo y, sin importarle los restos de cristales ni la altura -se encontraba en una primera planta-, se escapó a través de ella del centro hospitalario. Al cierre de esta edición, la Policía Nacional seguía buscándolo sin dar aún con su paradero.
Ahora se estudia qué pudo fallar para que el hombre pudiese escaparse hasta en dos ocasiones, primero de los agentes policiales y luego del centro hospitalario. Se desconoce si el hombre puede resultar violento.