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Vecinos de Torremolinos alertan de una oleada de robos en las calles del centro

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Vecinos de Torremolinos alertan de una oleada de robos en las calles del centro

Reclaman más presencia policial para frenar los asaltos a viandantes durante las noches de los fines de semana en las zonas menos transitadas

04.02.10 - 02:23 -
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«No salgo por la noche si no sé de antemano que alguien me va a acompañar a casa». Para Elin Hoglund, una joven que lleva seis años residiendo en pleno centro de Torremolinos, toda precaución es poca desde que hace unos meses un grupo de adolescentes -en su mayoría de origen magrebí- merodea el entorno de las calles San Miguel, Cuesta del Tajo, el pasaje María Teresa y la plaza de La Nogalera a la caza de algún turista descuidado o cualquier otro viandante que vaya solo una vez se pone el sol y las calles empiezan a quedarse desiertas en la principal zona comercial de la ciudad. Después de varios «sustos», Elin reconoce sin ambages que cada día, cuando se levanta a las seis de la mañana para ir a su trabajo en el aeropuerto, se le hace eterno el trayecto desde su casa hasta la estación del cercanías. En su bolso no lleva la cartera para evitar que se la roben, pero sí un 'spray' de autodefensa. «Durante el día, las calles están repletas de gente, pero por la noche esto es la boca del lobo», asegura.
Como ella, muchos vecinos de la zona aseguran estar hartos de vivir atemorizados por el incremento de la delincuencia y sufrir una situación que «va a más» a pesar de las continuas llamadas a la policía e incluso al teléfono de atención ciudadana del Ayuntamiento. «Vamos con miedo», afirma Paloma, quien hace un par de semanas se topó con ellos cuando iba con una amiga. «Nos pararon para pedirnos tabaco y ya teníamos a otros dos detrás, pero en cuanto vieron que por la calle venía más gente, se marcharon».
Modus operandi
El grupo, formado por cinco o seis jóvenes, siempre actúa de la misma forma. Su radio de acción tiene como eje central las estrechas calles próximas a la iglesia de San Miguel y, sobre todo, la Cuesta del Tajo, paso obligado de los turistas cuando de madrugada vuelven a los hoteles después de tomar unas copas. Suelen seguir a sus víctimas, mayoritariamente extranjeros, hasta que llegan a una zona poco concurrida. Entonces, uno de ellos se acerca para pedirle un cigarrillo o hacerle alguna pregunta. En cuestión de segundos, se ve rodeado por varios individuos.
Este 'modus operandi' ha acabado por conocerlo a la perfección Francisco Tirado, que no duda en alertar desde su ventana a los turistas cuando los ve en acción. «Intentan engañarlos y aprovechan su descuido para robarles», comenta este vecino, que el pasado sábado llegó a encararse con ellos junto a un amigo. «Tuvimos que llamar a la policía, pero con eso de que se trata de pequeños hurtos, al día siguiente están en la calle», se lamenta Francisco, que no descarta la posibilidad de organizar patrullas vecinales «si esto no mejora, ya que comenzaron con pequeños robos y ahora han pasado a las amenazas».
Efecto disuasorio
En términos similares se expresa Miguel Cosano. «No sabemos qué hacer. Cada fin de semana veo desde mi terraza cómo intentan dar el palo a parejas y turistas, e incluso he visto cómo se acercaban a mi novia. Lo único que pedimos es una mayor presencia policial para que al menos se marchen de aquí, ya que de lo contrario, la única opción que nos queda es enfrentarnos a ellos», subraya.
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