El rector limita a dos sus mandatos y los de todos los cargos electos de la Universidad de Málaga

El rector y el resto de miembros de la mesa del claustro, durante su reunión del pasado mes de diciembre. /
El rector y el resto de miembros de la mesa del claustro, durante su reunión del pasado mes de diciembre.

Los nuevos estatutos, que se aprobarán este mes en un claustro extraordinario, contemplan también la elección directa de los decanos y directores

Francisco Gutiérrez
FRANCISCO GUTIÉRREZ

La Universidad de Málaga se enfrenta en los próximos días a un momento clave en su historia, que marcará el futuro de la institución académica en los próximos años. La junta de portavoces y la mesa del claustro han terminado el trabajo que les encomendó el rector y ya tienen redactada la propuesta de unos nuevos estatutos para la UMA, que tendrán que ser aprobados en un claustro extraordinario. Con el consenso con el que llegan, la aprobación está asegurada.

El rector avanzó en su campaña electoral que pensaba recuperar la limitación de mandatos, algo que se contemplaba en los estatutos de la UMA pero que modificó Díez de los Ríos. Aunque no aprovechó esta normativa para presentarse a un tercer mandado, sí permitió a su sucesora, Adelaida de la Calle, mantenerse durante casi doce años al frente de la UMA. Narváez limitará a dos los mandatos consecutivos del mismo rector, una medida que se extiende a decanos, directores de centros, jefes de departamentos e incluso al presidente o presidenta del consejo de estudiantes, según recoge el artículo 7.8 de los nuevos estatutos.

Nuevos estatutos

Límite de mandato.
Para el rector decanos, directores de escuelas y de departamentos. Podrán ser reelegidos por una sola vez de forma consecutiva.
Elección de decanos.
Directores y decanos ya no serán elegidos por la junta de centro, sino que será por sufragio universal, libre y directo, con el voto ponderado por sectores.
Estudiantes
La UMA reconoce a sus alumnos el derecho a realizar paro académico. Habrá consejo de estudiantes en todos los centros. Y su presidente será miembro nato del consejo de gobierno.

Una disposición transitoria aclara el cómputo de la limitación de mandatos de los actuales órganos unipersonales electos. «Se aplicará tomando como referencia de primer mandato el que vinieren ejerciendo las personas titulares de los citados órganos, en el momento de la entrada en vigor de los presentes estatutos». Es decir, esta legislatura cuenta para Narváez y todos los cargos electos, que sólo podrán presentarse para un segundo mandato. Los nuevos estatutos también modifican el porcentaje del voto ponderado de los distintos sectores de la comunidad universitaria (el voto tiene diferente valor en función del sector al que se pertenece). Gana algo de peso el sector del personal, que pasa de un 10 a un 13 por ciento, tres puntos que salen de reducir uno el personal docente e investigación con vinculación permanente (de un 55% a un 54%) y dos el PDI no permanente (los que no son funcionarios, del 10 al 8 por ciento). Los estudiantes han conseguido mantener el ‘peso’ de su voto, en el 25%.

La división por sectores (PDIcon vinculación permanente, sin vinculación permanente, PAS y estudiantes) se tendrá en cuenta también para la composición de las juntas de centro, de manera que se logra homogeneizar la composición del claustro y de las juntas de centro en función de los distintos sectores de la comunidad universitaria.

Otros cambios de relevancia se refieren a la composición del consejo de gobierno. Hasta ahora el rector elegía directamente a 15 de sus 50 miembros, algo que ahora se delega en el claustro. Si antes había 12 decanos y directores de escuela, ahora se asegura un puesto para cada uno de ellos, 17 en total. Y de tres directores de departamentos se pasa a 5, uno por rama de conocimiento. Se incluye también como miembro nato al presidente/a del consejo de estudiantes.

Sufragio universal

La elección de decanos de facultad y de directores de escuela sufre con los nuevos estatutos un cambio sustancial. Hasta ahora el decano o director era elegido por la junta de centro, formada por todos los sectores con distinta representación: 17 profesores con vinculación permanente, 3 sin vinculación permanente, 8 estudiantes y 3 miembros del personal. La elección era pues indirecta: se votaba primero para la junta de centro y de entre sus miembros salía el decano. Ahora (art. 45) el decano o director o directora «será elegido/a por sufragio universal, libre, directo y secreto, por los miembros de la comunidad universitaria adscritos al respectivo centro, de entre el profesorado con vinculación permanente a la Universidad de Málaga adscrito al centro que presenten su candidatura». El voto, como en todos los casos, será ponderado por sectores, con los porcentajes ya señalados.

Los nuevos estatutos recogen y regulan órganos de garantía y control que se han creado en los últimos años, como es la unidad de Igualdad y el comité de Código Ético de la UMA. A nivel interno, en los centros se han unificado las comisiones de ordenación académica y de garantía de calidad en una única comisión de Ordenación Académica y de Calidad, lo mismo que se ha realizado a nivel general.

La UMA reconoce a sus alumnos el derecho a realizar ‘paro académico’

Si los nuevos estatutos se aprueban tal como han sido consensuados por la junta de portavoces y la mesa del claustro, los estudiantes de la Universidad de Málaga verán reconocido un importante derecho, largamente demandado por las asociaciones estudiantiles: el paro académico. Es una medida de presión y protesta reconocida por algunas universidades a sus estudiantes (por ejemplo, Granada o Sevilla entre las andaluzas). El paro académico no es lo mismo que la huelga: los estudiantes no están considerados trabajadores, por lo que no pueden convocar huelgas. Otra cuestión es que se puedan sumar a las que promuevan las organizaciones sindicales. Pero a diferencia de lo que sucede en una jornada de huelga, cuando se convoca un paro académico los profesores no podrán poner exámenes y la falta de asistencia sí está justificada.

El artículo 112 de los nuevos estatutos es el que recoge este derecho, y en estos términos: «Plantear y ejercer el derecho al paro académico en apoyo de sus reivindicaciones, en los términos que se establezca reglamentariamente». Es decir, después de aprobados los estatutos, habrá que elaborar un reglamento específico. Cada universidad ha regulado de manera diferente este derecho. Así, en Alicante pueden convocar un día de paro, y deben pasar cuatro meses para poder hacer un nuevo paro. En Sevilla hubo mucha polémica cuando en 2012, a finales del curso, los alumnos convocaron 15 días de paro. La universidad anunció entonces cambios para limitar su duración. El reglamento debe especificar el número máximo de días de paro y los requisitos para su convocatoria.

Por otra parte, a partir de estos estatutos se crearán consejos de estudiantes en todos los centros. La presidenta de Ceuma, Rosa Aguilar, señala que es una medida «totalmente necesaria para que la representación estudiantil dé un paso adelante». Aguilar considera que estos nuevos estatutos representan un avance para los estudiantes, que mantienen sus cuotas de participación, consiguen que se reconozca el paro académico y mejora la elección de los cargos de representación.

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