El Instituto de Hortofruticultura une a investigadores de La Mayora y la Universidad

La sede del instituto está pendiente del equipamiento./Ñito Salas
La sede del instituto está pendiente del equipamiento. / Ñito Salas

El nuevo edificio ha costado a la UMA 8 millones, mientrasque el CSIC aporta el equipamiento, valorado en otros 4 millones

Francisco Gutiérrez
FRANCISCO GUTIÉRREZ

La Universidad de Málaga y el CSIC unen esfuerzos para colocar a Málaga a la vanguardia de la investigación en hortofruticultura y, en especial, en los cultivos de subtropicales. Ambas instituciones han colaborado en la construcción de un nuevo edificio, en la ampliación de Teatinos, que reunirá a todos los científicos que trabajan tanto en la UMA como en La Mayora. El edificio ya ha sido recepcionado por las administraciones y queda por completar su equipamiento. En los primeros meses del próximo año ya podrían ocuparlo los primeros equipos de investigadores, y estará plenamente operativo a lo largo de 2018.

El nuevo edificio ha tenido un coste de 8 millones de euros, que han sido aportados por la Universidad. El CSIC, por su parte, se hace cargo del equipamiento técnico y científico, que se ha presupuestado en unos 4 millones de euros y que está en fase de concurso. El vicepresidente del CSIC, José Ramón Urquijo, señaló que todo este material e instrumental será de nueva adquisición, ya que en lo últimos años no se ha realizado inversión en los laboratorios de La Mayora en previsión de este traslado a Teatinos. El subdelegado del Gobierno, Miguel Briones, señaló que La Mayora y este instituto «son compatibles» y el trabajo conjunto de los investigadores alcanzará una mayor proyección.

El rector, José Ángel Narváez, puso en valor «la capacidad de transformación» que supone la unión de las dos instituciones, y el gran potencial que tiene la agricultura subtropical en la provincia. «La alianza UMA-CSIC supone seguir aportando conocimiento al tejido económico y productivo de Málaga», afirmó.

En este edificio de Teatinos trabajarán una treintena de investigadores (entre la UMA y los que ahora están en La Mayora), además de los becarios y otro personal. En la finca de Algarrobo quedará la investigación aplicada, en los invernaderos y plantaciones que seguirán plenamente operativos. El edificio consta de una planta baja, con cinco laboratorios, y tres plantas, aunque la última quedó sin terminar, diáfana, por los recortes en el presupuesto.

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