Estudiantes desobedecen la prohibición del decano y montan un botellón en Ciencias

A primeras horas de la tarde ya había un buen grupo de jóvenes, que fue en aumento hasta la noche/F. G.
A primeras horas de la tarde ya había un buen grupo de jóvenes, que fue en aumento hasta la noche / F. G.

El centro cerró las puertas para evitar molestias a los que daban clase. También se clausuró la entradaal jardín botánico

Francisco Gutiérrez
FRANCISCO GUTIÉRREZ

No estaba autorizado, incluso había una prohibición expresa por parte del decano, pero aún así ayer tarde muchos estudiantes se concentraron ante la Facultad de Ciencias para hacer una ‘barrilada’ o botellón con motivo de la festividad del patrón de Ciencias, San Alberto. A primeras horas de la tarde ya había más de un centenar de jóvenes, cifra que fue en aumento hasta la noche. Botellas de cerveza de litro, bebidas alcohólicas, bolsas de hielo e incluso neveras se podían ver por la plaza y alrededores de la facultad.

«Este decanato ha tenido conocimiento de la convocatoria de una ‘barrilada’ en nuestra facultad el próximo jueves. No se ha autorizado ni autorizará este evento, que altera la normal marcha académica de la facultad», fue el mensaje difundido a través de redes sociales por el decano, Antonio Flores. Fue la respuesta del centro a algún cartel que apareció colgado por el centro y a una convocatoria por redes sociales. Pero, aunque parece que hubo menos afluencia que en años anteriores, la prohibición expresa del decano no fue suficiente para acabar con esta práctica.

Interrumpe la actividad

«Es un problema muy grave, había clases y prácticas, y esto interrumpe el normal desarrollo de la actividad académica», afirmó el decano. El miércoles no abrió el centro por la festividad del patrón, y ya el martes hubo concentración de alumnos.

Como ya sucediera el año pasado, el centro cerró sus puertas, y solo quedó habilitada una entrada controlada por dos vigilantes de seguridad. También se cerró el jardín botánico, para evitar posibles destrozos. «Tenemos la experiencia de roturas en baños o vaciado de extintores», explicó Antonio Flores. «Se trata de preservar la seguridad del centro», indicó. Una medida que no fue muy bien recibida por los estudiantes. «No han dejado pasar a unos compañeros que iban a clases del máster», decía un estudiante de Ingeniería Química. Otra compañera criticaba que al cerrar el centro «no podemos utilizar los aseos, y la gente tiene que orinar en los jardines». Otro joven justificaba que «es un botellón controlado, nunca ha pasado nada».

Pero el consejo de estudiantes de Ciencias se desmarcó de la convocatoria. «La Universidad cuenta con una normativa para este tipo de fiestas, hay que pedir un permiso, instalar urinarios y medidas de seguridad», señalaba su portavoz. Algunos de los jóvenes reconocían el problema de la suciedad que se genera. «Mañana –por hoy– tenemos el acto académico del patrón, y tenemos que pedir un refuerzo de los servicios de limpieza para que esté todo en orden. Y la Universidad no tiene por qué asumir este gasto», afirmó el decano. El consejo de estudiantes organizó el pasado octubre una fiesta de bienvenida, que se prepara en el aparcamiento frente a Derecho, autorizado por la UMA.

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