El enigma de la facultad desaparecida de Económicas en Málaga

Aspecto que presentaba la facultad.de Económicas/Foto CTI-UMA
Aspecto que presentaba la facultad.de Económicas / Foto CTI-UMA

El primer edificio que se construyó en El Ejido apenas duró diez años

Francisco Gutiérrez
FRANCISCO GUTIÉRREZ

“¿Qué ocurre en el edificio de la Facultad?”, titulaba SUR en su edición del día 3 de febrero de 1968. “Uno de los pilares del edificio ha cedido en sus cimientos un palmo, poco más o menos. Como consecuencia, las paredes adosadas a ese pilar se han agrietado”, señalaba la crónica. El decano, Alfonso García Barbancho, explicaba al periodista que el edificio se asienta en un terreno permeable, en algunos lugares de relleno, por lo que los pilares tienen hasta 16 metros de cimentación. En opinión de la constructora, el problema se limitaba al hundimiento de ese pilar. Sin embargo, la facultad tuvo que ser desalojada y el edificio, demolido.

La facultad, denominada en un principio de Ciencias Políticas, Económicas y Comerciales, se aprobó por el Gobierno en 1963, aunque entonces dependiente de la Universidad de Granada. José Jiménez Blanco fue su primer decano, y ocupó de manera provisional el edificio del actual Archivo Municipal, en la Alameda Principal. El 7 de octubre de 1965 comenzó a impartir enseñanzas. Unos meses antes, el 10 de abril, se había colocado la primera piedra de la futura facultad en unos terrenos cedidos por el Ayuntamiento y la Diputación en El Ejido.

El 9 de diciembre de 1977 se inauguró el nuevo edificio, siendo decano Alfonso García Barbancho. En el libro sobre el 50 aniversario de la facultad, Juan Francisco Zambrana Pineda, José Juan Benítez Rochel y Víctor Manuel Heredia Flores señalan que este primer edificio de la Facultad de Económicas “no se construyó bien, tuvo problemas aún antes de su apertura, exigió diversas actuaciones y finalmente fue abandonado para su derribo en el verano de 1977. Apenas 10 años después de su inauguración. Es, pues, la historia de un fracaso, con preguntas sin respuesta”, añaden los autores.

Los terrenos para levantar la primera facultad de la entonces todavía inexistentes Universidad de Málaga fueron cedidos por el Ayuntamiento y la Diputación, propietarios pro indiviso de varias fincas en El Ejido, adquiridas en 1959. Un año después de aprobada por el Gobierno la nueva facultad ya se había redactado el proyecto. El presupuesto superó los 39,6 millones de pesetas, aunque la obra se adjudicó por 32,4 millones de pesetas. La colocación de la primera piedra, el 10 de abril de 1965, coincidió con la inauguración de la sede provisional en la Alameda.

Piedra. Colocación de la primera piedra de la facultad, en abril de 1965.
Piedra. Colocación de la primera piedra de la facultad, en abril de 1965.

Como sucede en otros muchos casos, la importante baja de la empresa adjudicataria (Consper) para hacerse con el contrato ocasionó problemas económicos y llevó a la rescisión del contrato y la paralización de las obras, hasta que se adjudicaron a otra empresa. Finalmente, las obras terminaron el septiembre de 1967 y en octubre se hizo entrega del edificio al Ministerio de Educación. Las clases comenzaron de inmediato, y el edificio quedó inaugurado oficialmente el 9 de diciembre de 1967.

Página de SUR informando de los problemas del edificio, de febreo de 1968.
Página de SUR informando de los problemas del edificio, de febreo de 1968.

Apenas dos meses después de su inauguración aparecieron las primeras grietas y hundimientos del piso de algunas zonas del edificio. En septiembre de 1970 el decano habla del “peligroso estado en que se encontraban las instalaciones de la Facultad con la continua aparición de nuevas grietas y riesgo de derrumbamiento en determinadas zonas de las mismas, pese a las continuas reparaciones y contenciones”. En diciembre de ese año se procedió a un primer cierre de las instalaciones, por orden del rector de la Universidad de Granada, de la que dependía entonces la facultad malagueña. En 1972 se aprobó la creación de la Universidad de Málaga, y en 1976 se elabora un informe sobre el estado del edificio, realizado por Alberto López Palanco, arquitecto de la Delegación provincial del Ministerio de Educación y Ciencia en Málaga, en el que se califica de “ruina progresiva”. Al año siguiente alumnos y profesores se trasladarían a unas instalaciones, los llamados barracones, aulas prefabricadas. El antiguo edificio sería demolido, pero hasta 1981 no se colocó la primera primera del actual. En noviembre de 1984 estudiantes y profesores ocuparían el actual edificio de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales.

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