«Todos buscamos el placer; el problema está en perder el control»

Alicia Rivera consiguió llenar la sala Ámbito Cultural con su charla./Carlos J. Martínez
Alicia Rivera consiguió llenar la sala Ámbito Cultural con su charla. / Carlos J. Martínez

La profesora Alicia Rivera analiza los efectos de las adicciones en el cerebro en el ciclo ‘Encuentros con la ciencia’

CARLOS J. MARTÍNEZ

Viernes por la tarde, momento de la semana para el empezar el esperado fin de semana. Planes, cenas, alguna cerveza... Sin embargo, el pasado viernes estaba marcado en rojo para muchos. La sala ámbito Cultural de El Corte Inglés acogía la conferencia ‘El cerebro adicto: del cielo al infierno’, de la profesora de la UMA Alicia Rivera.

La conferencia debía comenzar a las 19.30 horas, pero quince minutos antes todos los asientos de la sala estaban ya ocupados. Ante afluencia de público, muchos fueron los que optaron por verla de pie y la organización puso a disposición de los asistentes una pantalla para poder seguir la charla en el ‘hall’ de la sala Ámbito Cultural. Con esta expectación daba inicio esta conferencia, enmarcada dentro del ciclo de conferencias ‘Encuentros con la Ciencia’. Como curiosidad, en la sala contigua a la que acogía la ponencia, había un taller para niños de siete a doce años en los que aprendían mediante juegos aspectos sobre la neurociencia.

Próximas citas

26 de enero
‘Cómo se pierde la memoria’, de Agnès Gruart i Massó (Universidad Pablo de Olavide). A las 19.00 horas tendrá lugar la inauguración de una exposición sobre en el Alzheimer.
9 de febrero
’Tres tristes trolas sobre la historia: los hombres, la agricultura y la civilización’, a cargo de Luis Quevedo. Todas las conferencias son en Ámbito Cultural a las 19.30 horas.

Con puntualidad inglesa dio comienzo la conferencia. Alicia Rivera es profesora titular en el departamento de Biología Celular, Genética y Fisiología de la UMA desde 2010 y una experta en los efectos que las distintas sustancias tienen en el cerebro.

«Es muy común que todos busquemos sensaciones que nos sean placenteras como una copa de vino, ir con los amigos, leer o los videojuegos; siempre buscamos el place», apuntó Rivera.

El problema es cuando se pierde el control sobre la búsqueda del placer: «Es cierto que determinadas conductas para obtener placer nos hacen perder el control. Aunque todo el mundo de vez en cuando consume alcohol, no todo el mundo pierde el control. La perdida de control tiene consecuencias como la dejar de lado la vida social, familiar, perdidas económicas y de trabajo», añadió esta experta.

«Se producen cambios en el cerebro que modifican la motivación del consumo»

Otro de los aspectos importantes es la recaída. «Incluso en una persona que consume una sustancia y es capaz de dejarla, es muy frecuente la recaída; es un gran riesgo. Hay casos en los que vuelven a consumir de la forma más tonta. Tras pasar por la calle donde estaba el bar en el que bebía o cuando en una boda le ofrecen un cigarrillo. En las adicciones hay que tener cuidado con las recaídas, puesto que el cambio en el cerebro perdura muchos años», aseguró la docente.

Tolerancia

Tres son los conceptos a tener en cuenta con las adiciones, según explicó Rivera durante su charla. El primero es la tolerancia. «Cuando se consume una droga llega un momento en que el cuerpo se acostumbra a esa cantidad y necesita más. La sensación de placer disminuye y hace falta consumir más para obtener de nuevo placer», afirmó. En segundo lugar, están las alteraciones en el cerebro. Al volver a consumir después de un tiempo, continuó, el cerebro se dispara. Por último, está la dependencia física y psicológica de la droga. «Hay gente que dedica todo el día a intentar conseguirla», recordó.

El placer es una sensación que se puede volver peligrosa. «Los primeros consumos son muy impulsivos, es algo frecuente en los adolescentes. La sensación de placer es inmediata. Dado que esto me da placer voy a volver a repetir el consumo y volver a tener esta sensación». El problema viene cuando la sensación de placer desaparece: «Se van produciendo muchos cambios en el cerebro que hacen que se modifique la motivación del consumo. La ausencia de droga hace que se consuma no para sentirse bien, si no para no sentirse mal».

Una reflexión sobre los peligros de hacerse adictos al placer y sobre el control de los impulsos que se enmarca en esta nueva edición de ‘Encuentros con la ciencia’, que cumple este curso quince años.

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