La apertura del vial de conexión del campus de Teatinos y la ampliación, pendiente de un semáforo

El metro pasa junto a la rotonda de El Cónsul./SUR
El metro pasa junto a la rotonda de El Cónsul. / SUR

En marzo se cumplirán tres años desde que se terminara esta carretera, que se deteriora por falta de uso

Francisco Gutiérrez
FRANCISCO GUTIÉRREZ

Un semáforo, valorado en 235.000 euros, se interpone entre el campus de Teatinos y su ampliación. Y obliga a unas 10.000 personas, entre estudiantes, profesores y personal, a utilizar vías alternativas por el Clínico y El Cónsul para llegar a sus destinos, con tráfico colapsado y varias rotondas, cuando un vial de apenas un kilómetro se deteriora a marchas forzadas por la falta de uso. Cuando se van a cumplir tres años desde que se terminara este vial de conexión entre el campus (a la altura del complejo deportivo) y la ampliación, la falta de regulación semafórica de la rotonda situada sobre la carretera que va del polígono El Viso a El Cónsul impide la apertura de esta vía.

Durante más de dos años, el problema fue la falta de entendimiento entre la Universidad y la Consejería de Fomento. El vial afecta al dominio público ferroviario, y conseguir la autorización de la Agencia de Obras Públicas no fue fácil. El 28 de septiembre del año pasado se autorizó a la UMA para realizar las intervenciones previstas que afectan a este trazado. Aunque la carretera lleva años terminada. En una reciente reunión, a finales de noviembre, se han retomado las negociaciones, esta vez entre UMA, Consejería y la empresa Alstom, que es la responsable de la señalización del trazado, según confirmaron fuentes de Fomento.

Casi 10.000 personas tienen que ir por el Clínico y el Cónsul y si se utiliza el autobús, hacer transbordo para coger una lanzadera

El semáforo en cuestión cuesta a la Universidad casi 235.000 euros (sin iva), un precio que, según fuentes de la institución, consideran fuera de lugar, por lo que han pedido un nuevo presupuesto. Se trata de un semáforo ‘inteligente’, con conexión al centro de control. Además, se incluía en el presupuesto la obra civil y la señalización vertical, algo que la UMA ha propuesto asumir por su cuenta para intentar rebajar el precio del semáforo. Incluso cuando la UMA acepte este presupuesto, será necesaria una nueva autorización por parte de la Agencia de Obras Públicas para proceder a su instalación.

Hasta que lleguen los coches y autobuses, este vial es utilizado por deportistas, personas que pasean con los perros o estudiantes que deciden hacer el trayecto hasta la ampliación caminando. El firme y las aceras aparece hundido en varios tramos, así como el carril bici. Los desperfectos se acumulan, y el rector llegó a afirmar en un claustro: «Para cuando nos den el permiso, vamos a tener que hacer de nuevo la obra».

El vial construido por la Universidad discurre paralelo al metro, en una zona desdoblado con dos carriles por cada sentido de circulación y en otras con un único carril por sentido. Este nuevo vial de conexión forma parte del futuro gran bulevar de la Universidad, con más de tres kilómetros de longitud y que irá de uno a otro extremo de Teatinos, es decir, desde Derecho y Ciencias de la Educación hasta el final de la ampliación.

La Universidad gastó 5,6 millones de euros en la construcción de parte del bulevar y el vial de acceso a la ampliación del campus.

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