Diario Sur

La UMA salda una «deuda de gratitud» con Granada por facilitar la universidad

Pilar Aranda y el rector, José Ángel Narváez.
Pilar Aranda y el rector, José Ángel Narváez. / Salvador Salas
  • La institución malagueña entrega la medalla de oro a la rectora granadina

La Universidad de Málaga ha saldado una «deuda de gratitud» con la Universidad de Granada, que facilitó y puso los medios materiales y humanos para que la capital pudiera tener su propia universidad, dependiente hasta entonces, hace 44 años, de la de Granada. Y lo ha hecho en un acto académico en el Paraninfo de El Ejido en el que el rector, José Ángel Narváez, entregó la medalla de oro de la institución a la rectora de Granada, Pilar Aranda.

Enmarcado en dos grandes fotografías de los edificios de sus respectivos rectorados –el antiguo edificio de Correos de Málaga y el Hospital Real de Granada–, Narváez, sentado en un sillón en el que está tallado el escudo de la Universidad de Granada, testimonio del origen de la UMA, destacó la «generosidad y esfuerzo» de la Universidad de Granada en la creación y puesta en marcha de la de Granada, «sin escatimar medios». De esta manera, la universidad hermana fue proveedora de los medios y del profesorado necesario. Pero es que, además, la Universidad de Granada es para la de Málaga «un espejo, un referente en el que mirarse y de quien seguir aprendiendo», dijo, puesto que con 500 años de historia «sigue siendo un baluarte del conocimiento».

Con los rectores de las universidades de Jaén y Almería (que, como Málaga, dependieron de Granada) y de Sevilla, el acto contó con las intervenciones del profesor Lázaro Rodríguez Ariza, antiguo alumno de la UMA y hoy catedrático de Economía Financiera y Contabilidad de Granada. También intervino José Manuel Cabra de Luna, que fue presidente del consejo social de la UMA y estudió Derecho en Granada. Recordó sus años de estudio, a los grandes profesores que tuvo en aquella facultad y aseguró que con el acto de ayer Málaga «rinde homenaje y expresa su profundo agradecimiento a su generosa madre y maestra».

Pilar Aranda habló sin nostalgia del pasado común. Es más, aseguró que a Granada «le correspondió el honor de colaborar a la enseñanza superior en Málaga y también a ayudar a que se creara su universidad». Las nuevas universidades que surgieron de Granada o Sevilla, recordó, han servido para «fortalecer juntas el sistema universitario andaluz, desde la diversidad y el compromiso social».