Diario Sur

La demanda eleva el precio del alquiler en Málaga y llena las residencias de Teatinos

Las hermanas María y Sandra Ledesma y Laura Ocaña, en uno de los apartamentos de la residencia Jiménez Fraud
Las hermanas María y Sandra Ledesma y Laura Ocaña, en uno de los apartamentos de la residencia Jiménez Fraud / Ñito Salas
  • La Universidad tiene una bolsa con casi dos mil viviendas y cuenta con 257 plazas en la Jiménez Fraud, también totalmente ocupada

Encontrar un piso para alquilar en Málaga no es tarea fácil. Lo sabe bien Christian Sánchez, un joven almeriense matriculado en el grado de Estudios Ingleses en la UMA y que lleva semanas detrás de encontrar un alojamiento que se adapte a sus necesidades y posibilidades económicas. Los pisos «volaban de un día para otro», recuerda Luisa Carmona, estudiante de Medicina de Antequera que comparte piso con otras dos chicas. Y el resultado es que ahora, los alumnos que están llegando en esta última fase de matriculación, tienen «poco y muy caro» donde elegir, afirma Christian.

Las residencias privadas que hay en las cercanías del campus están todas llenas, incluso con lista de espera, y el precio de los alquileres en los alrededores no baja de los 700 euros.

El servicio de Bienestar Social e Igualdad de la Universidad de Málaga cuenta con diferentes programas de alojamiento para estudiantes, que se extiende también al personal docente, investigadores y de administración y servicios.

En cuanto al servicio de alojamiento en viviendas para compartir con otros estudiantes o bien para convivir con una familia, la UMA dispone de una bolsa de pisos de alquiler y de viviendas unifamiliares. Son cerca de dos mil viviendas distribuidas por toda la ciudad. Durante el curso pasado, este servicio gestionó alrededor de medio millar de peticiones de demanda de alojamiento, y también se atendieron 829 peticiones de información por correo electrónico. Los demandantes fueron en su mayor parte estudiantes, sobre todo procedentes de otras localidades españolas; en segundo lugar, los de movilidad Erasmus y también los que proceden de Iberoamérica.

Respecto a las preferencias de los estudiantes, suelen demandar más las viviendas situadas cerca de los campus, ya sea El Ejido o Teatinos, así como el centro histórico, informan desde el servicio de alojamiento. Sin embargo, los alumnos extranjeros «suelen preferir zonas más cercanas a la playa», aunque también les gusta mucho vivir en el centro. Otro aspecto curioso que ponen de manifiesto los responsables del servicio es que «cada vez son más demandadas las zonas con paradas cercanas al metro».

Las residencias privadas agotaron sus plazas «ya en junio». Teatinos, con 250 plazas; Confort San Carlos, con otras 200; Alfil, con más de un centenar; Romeral, con 78 o Plutarco, con medio centenar, están al completo, aunque en algunos casos ofrecen lista de espera por si hubiera alguna vacante sobrevenida.

Hace años que la Universidad de Málaga dispone de un programa de alojamiento con personas mayores, que fue pionero en su momento. Los mayores se ofrecen a alojar en su casa a un estudiante. Reciben así compañía y colaboración en algunas tareas de casa, ocio o tiempo libre por parte del alumno. Se ofrecen a alojar a estudiantes mayoritariamente mujeres, con edades entre los 57 y 92 años, personas que viven solas y se ven necesitadas de compañía.

En cuanto al alumnado que solicita este tipo de alojamiento, es mayoritariamente de la provincia de Málaga. Este curso pasado han sido 16 las personas mayores alojadoras, (13 mujeres y 3 hombres) que han recibido en sus casas mayoritariamente a chicas (14 frente a dos hombres).

La residencia estudiantil Alberto Jiménez Fraud es otra de las opciones que se ofrecen desde la UMA. Cuenta con 257 plazas, todas ocupadas, que se distribuyen en apartamentos de dos y tres habitaciones, dobles e individuales, en la que los estudiantes comparten cuarto de baño, salón y una pequeña cocina. El recinto cuenta también con servicio de restaurante, lavandería, biblioteca, salón de actos y vigilancia. Los precios oscilan entre 153 y 228 euros, según el tipo de habitación, más 286 euros la pensión completa. Las plazas se otorgan en función del nivel de renta, distancia del lugar de residencia y expediente académico.

Otra posibilidad de alojamiento es en alguna residencia privada. Es la opción elegida por Juan María García, de Cabra, estudiante de primero de Medicina, facultad a la que tarda en llegar 15 minutos andando. Si quiere ir al centro, tiene una parada de metro. La reservó en julio, cuando supo que había sido admitido. Comparte el piso con otros tres compañeros. Luego tienen salas de estudio y comedor. Dice que Teatinos «tiene mucho ambiente estudiantil» y que Málaga «es un sitio magnífico para vivir».

La demanda eleva el precio del alquiler en Málaga y llena las residencias de Teatinos

A un piso compartido se ha ido Luisa Carmona, de Antequera. Lo buscó justo al salir las primeras adjudicaciones. Tiene tres dormitorios y cada una de las compañeras se hace su propia comida. En aquellos momentos, recuerda, había «mucha competencia» por encontrar piso.

Un piso para compartir es lo que busca Christian Sánchez, de Aguadulce. Tenían un apartamento buscado con un compañero, pero a mediados de septiembre se marchó y Christian se tuvo que poner a buscar piso. A estas alturas de curso «todo es más caro, y más alejado del campus», señala. De experiencias anteriores sabe lo complicado que es la convivencia en pisos de estudiantes. «Hay que ser transigente, pero hasta un determinado punto», reconoce.