Diario Sur

Antonio Luque, investigador en energía solar y fundador de Isofotón, honoris causa por la UMA

Antonio Luque
Antonio Luque / Paula Hérvele
  • Catedrático de Electrónica Física por la Complutense de Madrid, nació en Málaga y ha dedicado gran parte de su actividad al desarrollo de células fotovoltaicas más eficaces

La Universidad de Málaga cuenta desde este mediodía con un nuevo doctor honoris causa. Se trata de un malagueño, Antonio Luque, catedrático de Electrónica Física de la Politécnica de Madrid e investigador muy relacionado con Málaga. En el acto académico, el rector de la UMA, José Ángel Narváez, ha entregado al nuevo honoris causa el birrete laureado, el libro de la ciencia, el anillo y los guantes, signos distintivos de esta distinción. El honoris causa es el doctorado que se concede a personas en reconocimiento a sus especiales méritos. Al acto académico han asistido profesores, familiares, amigos y también rector de la Politécnica de Madrid, Guillermo Cisneros.

El rector de la UMA se ha referido a que con este doctorado se reconoce “a un malagueño que vuelve a sus raíces en pleno vigor intelectual”. Y es que Antonio Luque nació en Málaga en agosto de 1941, estudió en los Agustinos y Maristas y luego ingeniería de Telecomunicaciones en Madrid. “Es –ha dicho Narváez- el homenaje al investigador que ha sabido utilizar su talento y su ciencia para transformar la sociedad, para aportar ideas que han abierto nuevas perspectivas al bienestar, la industria y al futuro”.

Luque López ha dedicado su carrera científica a la investigación de los fundamentos físicos de las células fotovoltaicas, siendo uno de los más destacados en el desarrollo de la producción industrial de electricidad solar. Es el inventor, en 1976, de la denominada ‘célula bifacial’, que supuso un salto espectacular en cuanto a la producción y eficiencia de las células fotoeléctricas, ya que en este tipo de células se podía recoger la luz del sol por sus dos caras, cuando el resto de células solo funcionaban por una cara.

La idea de la célula bifacial tuvo su desarrollo industrial. Y para ello, Antonio Luque no se quedó en Madrid, sino que fijó en su Málaga natal la instalación de una empresa que ha sido puntera en la fabricación de placas solares, Isofotón. Al nacimiento y desarrollo de esta empresa dedicó parte de su discurso el nuevo honoris causa. Desde las dificultades de ponerla en marcha, hasta los momentos de mayor esplendor, cuando en el 2000 se convirtió en el mayor fabricante de células solares de Europa y séptima del mundo, con unos mil trabajadores en plantilla. Pero la empresa ha sucumbido a la competencia desleal de los países asiáticos y ahora se encuentra en concurso de acreedores.

De esta experiencia, Antonio Luque concluye que en la España de los ochenta, en plena crisis económica y política, “se pudo hacer algo muy americano: se obtuvieron fondos importantes para iniciar una empresa tecnológica en la que después se interesaron varias grandes corporaciones españolas”.

Para el profesor Luque, los recursos humanos disponibles en España para alcanzar una estructura productiva altamente tecnológica “son los adecuados”, pero se mostró preocupado por los altos índices de fracaso escolar. “Parecería que un sector de la población española es inempleable por una sociedad avanzada”, ha comentado. Pero al mismo tiempo considera que en cuanto a la disponibilidad de profesionales capaces de llevar a cabo nuestro desarrollo tecnológico “la universidad no está fallando”.