Narváez: «Los nuevos doctores son la prueba del valor social de la universidad pública»

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Rocío Aguilar, en el momento de ser investida doctora en Económicas. / Francis Silva

  • El rector de la Universidad de Málaga les considera llamados a «liderar el futuro» e impulsar el cambio de modelo productivo

La Universidad de Málaga cuenta con 209 nuevos doctores. Y el acto de investidura es uno de los momentos más emotivos del curso académico. Para los nuevos doctores supone culminar años de trabajo e investigación. Para sus familias, el premio a un esfuerzo en muchas ocasiones compartido. Y para la Universidad, un reconocimiento al éxito académico y profesional de algunos de sus mejores alumnos.

Un acto lleno de colorido, por el desfile de los doctores, con su toga negra y muceta y birrete del color de cada escuela o facultad , y entrañable, en el que la solemnidad del desfile académico se ve interrumpida por el grito de ‘¡mamá!’ o ‘¡papá!’ de algún niño cuando señala al progenitor en el desfile; en el que algunos familiares no pueden disimular la emoción del momento y en el que el llanto de un pequeño se superpone al discurso del rector.

Pero más allá de la solemnidad o colorido del acto, la investidura de nuevos doctores es un acto académico de gran trascendencia social. Y el rector, José Ángel Narváez, quiso ponerlo de manifiesto en su discurso cuando afirmó: «Es la prueba del valor social de la universidad pública». Es más, presentó a los nuevos doctores como impulsores del cambio de modelo productivo, pero también de una transición hacia una nueva sociedad, hombres y mujeres «que han de liderar el futuro».

Durante el pasado curso académico defendieron su tesis doctoral en la Universidad de Málaga 209 graduados, que alcanzaron así el título de doctor. 104 asistieron ayer al acto de investidura en el Paraninfo de la UMA. En el acto de ayer recibieron de manos del rector el birrete laureado, distintivo del magisterio; los guantes blancos, símbolo de pureza de la más alta categoría; así como la credencial correspondiente. Con el abrazo de fraternidad, el rector los incorpora al claustro de doctores de la UMA. En nombre de todos los nuevos doctores, José María Martínez Peralta realizó la promesa de fidelidad.

Precisamente en relación al doctorado el rector hizo un importante anuncio durante el acto de ayer. La Universidad de Málaga quiere impulsar la escuela de doctorado, dándole una mayor proyección internacional, pero vinculándola también al sector productivo, dando respuesta a sus necesidades de investigación. «Considero necesario desarrollar las escuelas de doctorado como instrumento de colaboración entre organismos públicos y privados», aseguró.

Más inversión

El rector aprovechó el acto para demandar de las administraciones públicas, central y autonómica, más recursos para investigación y desarrollo, porque «invertir en investigación es invertir en futuro, es apostar por el progreso y es anticiparse a los problemas con los que nos vamos a encontrar en la sociedad del futuro. No hacerlo así es avocar a la sociedad al fracaso», afirmó.

Y reserva para los doctores «un papel esencial» en todas las instituciones implicadas en la innovación y la investigación, «de forma que lideren el trasvase desde el conocimiento hasta el bienestar social». Pero el rector también llamó la atención al sector productivo, a quien recordó que, además del máximo nivel académico, el doctorado «también debe ser la antesala del máximo nivel profesional».

José Ángel Narváez trascendió en su discurso de lo méramente académico cuando convocó a los doctores a «defender la libertad académica, a potenciar la autonomía universitaria, a defender los valores que identifican una universidad pública en la que el único límite será el de la intolerancia.

El vicerrector de Estudios de Posgrado, Gaspar Garrote, realizó la laudatio de los nuevos doctores. Recordó a la primera mujer doctora, María Guzmán, en 1785, con la oposición de la Universidad de Alcalá. Pasó un siglo hasta que otras dos mujeres alcanzaran el doctorado. Dijo a los nuevos doctores que este grado universitario reconoce la vocación y el mérito de cada uno de ellos.