Diario Sur

La UMA, preocupada por el descenso de alumnos en las carreras técnicas e ingenierías

Alumnos en el interior del edificio de Telecomunicaciones de la UMA.
Alumnos en el interior del edificio de Telecomunicaciones de la UMA. / Álvaro Cabrera
  • Cuatro titulaciones de la ETS de Telecomunicación y tres de la Politécnica aún tienen plaza para los alumnos que aprueben selectividad en septiembre

Hace unos años, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, se dirigía a los jóvenes de su país para animarles a estudiar programación e ingenierías. Les decía que «si queremos que América siga a la vanguardia, necesitamos que los jóvenes americanos, como tú, dominen las herramientas y tecnologías que van a cambiar la forma de hacer casi todo. Por eso te pido que te involucres: no sólo compres un nuevo videojuego, haz uno. No sólo descargues la última aplicación, ayuda a diseñarla. No sólo juegues en tu móvil, prográmalo». Una situación similar se puede producir en la Málaga del Polo Digital, la smartcity, las incubadoras y el Parque Tecnológico: Málaga Valley no suena entre los jóvenes estudiantes, que han perdido el interés por las carreras técnicas y las ingenierías y parecen decantarse por carreras con mejor salida profesional, al menos en lo que se refiere a los estudiantes más brillantes, los que tienen mejor nota en selectividad.

Málaga se está quedando sin vocación tecnológica que alimente de profesionales bien formados estos proyectos. La educación es fundamental para que los jóvenes pasen de meros consumidores a creadores de las tecnologías del futuro, como decía Obama. Sin olvidar que la mayor parte de las profesiones del futuro tendrá una importante base tecnológica.

Por esto, resulta sintomático que entre las pocas carreras que han quedado con plazas libres para los alumnos que se están examinando ahora de selectividad -hoy viernes realizan el último examen- la mayoría sean precisamente carreras técnicas: cuatro titulaciones de Ingeniería de Telecomunicación y tres de la Politécnica, además de Ingeniería Química. El resto de titulaciones son cuatro grados de Filosofía y Letras así como Educación Infantil y Primaria en el centro adscrito de Antequera.

De esta manera, jóvenes con un 5 de nota media, o que suspendieron en junio, se dirigen a estudios «muy exigentes, y el resultado es el fracaso», reconoce la vicerrectora de Estudiantes, María Jesús Morales.

Excesiva oferta

Los directores de las dos escuelas citadas, la ETSI de Telecomunicación, Fabián Arrebola, y la Politécnica, Alejandro Rodríguez, coinciden al señalar que la oferta de la UMA parece sobredimensionada en cuanto a carreras técnicas: cuatro grados y tres dobles grados en la Politécnica, cinco en Telecomunicación, cuatro en las ETSI Industrial e Informática y un grado en Arquitectura e Ingeniería Química, 19 grados en total. «Se han incorporado ingenierías que no tienen detrás un colegio profesional o una orden CIN -que es la que establecen los requisitos para la verificación de los títulos universitarios oficiales que habiliten para el ejercicio de una profesión-, señala Fabián Arrebola. Y aunque ahora se observa «una ligera mejoría en el número de alumnos matriculados, recuerda que en el año 2000 alcanzaron los 3.000 alumnos y ahora están en torno a los 1.400.

La Politécnica en cambio tiene menos plazas cubiertas que el año pasado. Alejandro Rodríguez matiza que hay algunas titulaciones en las que sus contenidos se solapan en un porcentaje importante. Junto a los títulos «clásicos» como mecánica, electrónica o electricidad, dice que se han ofertados otros «con títulos muy atractivos» que han provocado confusión entre los alumnos: si los primeros dan una formación generalista y habilitante para el ejercicio de la profesión, los segundos no tiene las atribuciones o salidas esperadas que tiene un ingeniero más clásico». Para Rodríguez, la demanda «debería crecer, sabiendo como ya sabemos que la sociedad va a demandar más ingenieros», pero también apunta un aspecto muy tenido en cuenta por los alumnos: la dificultad de estos estudios, que «genera miedo entre los jóvenes».

María Jesús Morales apunta como dato positivo que aumenta la demanda de estas carreras entre las mujeres y considera que habría que potenciar las 'pasarelas' entre los grados superiores de FP y las carreras técnicas.