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Miguel Ángel Arráez: «Está cerca que un paciente con lesión medular vuelva a andar»

El doctor Miguel Ángel Arráez acaba de participar en un congreso en Taiwan.
El doctor Miguel Ángel Arráez acaba de participar en un congreso en Taiwan. / SUR
  • Considerado uno de los mejores especialistas del mundo, acaba de abrir un centro en Málaga que aplica las últimas técnicas

El doctor Miguel Ángel Arráez (Almería, 1958) es jefe de Neurocirugía de Carlos Haya y una eminencia en su campo. Reconocido en publicaciones internacionales como uno de los mejores del mundo, reflexiona sobre los últimos avances en su especialidad recién llegado de un congreso en Taiwan y poco después de presentar en Málaga el instituto que lleva su nombre, y que aplica técnicas pioneras en el tratamiento de enfermedades el sistema nervioso y de la columna vertebral.

–¿En qué está especializado el Instituto Arráez?

–Prácticamente abarcamos la totalidad de cartera de servicios de neurocirugía.En la patología que más se asocia a nuestra especialidad, como los tumores cerebrales o medulares, estamos en disposición de intervenirlos en cualquier circunstancia, con independencia de la lesión, de la localización, de su naturaleza, etcétera. Nos apoyamos en técnicas sofisticadas, algunas de las cuales la hemos puesto en marcha neurocirujanos malagueños, como puede ser la resección tumoral guiada por fluorescencia, que es una técnica que aplicamos para incrementar el grado de extirpación de determinadas lesiones con la menor morbilidad posible. Otro campo en el que trabajamos también con mucho interés y dedicación es el de la patología de columna. Es una patología que requiere una evaluación exquisita del paciente, porque no todos necesitan intervención quirúrgica y los que lo necesitan requieren de diferentes técnicas.

–¿Qué son las técnicas mínimamente invasivas?

–Las técnicas de cirugía mínimamente invasivas las aplicamos en sentido amplio. Por ejemplo, en el campo de la patología de columna suponen llevar a cabo las intervenciones a través de incisiones mínimas que suponen que el paciente esté hospitalizado como mucho 24 horas, aunque dependiendo del caso. Se basa en microcirugía. En la patología craneal o encefálica, hay técnicas endoscópicas que permiten que podamos resecar los tumores cerebrales, por ejemplo a través de incisiones de un centímetro y extirpar determinadas lesiones. Y en las patologías de base de cráneo, que son lesiones tumorales en una zona especialmente compleja del organismo, antes necesitaban intervenciones de grandes proporciones, y ahora los extirpamos por vías naturales como son las fosas nasales, sin necesidad de incisiones.

–¿Cómo han ayudado las últimas investigaciones a los pacientes?

–El campo de la neurocirugía está muy vinculado al conocimiento de la anatomía microquirúrgica. Buena parte del trabajo de un especialista es conocer milímetro a milímetro la anatomía del sistema nervioso, que es la más compleja del organismo. Nosotros hemos participado mucho en este tipo de actividades. Es el campo de desarrollo para abordar nuevas técnicas. Pero luego hay otra serie de aspectos muy interesantes vinculados a la especialidad que vienen de la mano del desarrollo tecnológico.Yo empecé la especialidad hace 30 años y en este tiempo el cambio ha sido espectacular.Ahora trabajamos con auténticos robots y con auténticos ordenadores dentro del quirófano, con sistemas sofisticadísimos. Todo esto se debe a investigación básica, tecnológica y bioquímica.

Posibilidad de recuperación

–¿Estamos cerca de que un paciente con una lesión traumática pueda volver a caminar?

–Lo que sí puedo decir es que nos estamos acercando mucho y rápidamente.No sé cuánto tiempo vamos a tardar en llegar, pero el campo de las células madre y de la regeneración de los tejidos nerviosos es uno de los aspectos más prometedores de la especialidad. Si nos hacemos un corte en la piel cicatriza, pero en el tejido nervioso cuando se lesiona las posibilidades de recuperación son limitadísimas. Y precisamente en el campo de la medicina regenerativa hay muchas esperanzas puestas, y concretamente en el de la lesión medular traumática o en el alzhéimer y otras demencias, ya que lo que ocurre es que el tejido nervioso va degenerando y va dejando de funcionar de manera irreversible.

-¿Y las células madre podrán regenerar tejido cerebral?

–Pienso que sí, no sabemos cuando. El nivel de sofisticación del tejido nervioso está muy por encima de otros órganos, y la consecución de esa meta es más difícil, pero nos estamos acercando.

–¿En qué medida se ha reducido la mortalidad con las nuevas técnicas quirúrgicas contra los tumores cerebrales?

–El impacto ha sido diferente según la técnica. Concretamente, en el campo de la resección tumoral guiada por fluorescencia, que es la posibilidad de que con instrumentos ópticos sofisticados se distinga bien el tejido enfermo del sano, lo que se ha demostrado a través de nuestros trabajos es que aumenta la supervivencia de los pacientes, porque somos capaces de extirpar más proporción de tumor sin que se produzca un mayor daños en el tejido nervioso. A eso contribuye mucho el trabajo multidisciplinar del siglo XXI. Nosotros, por ejemplo, determinadas lesiones del sistema nervioso no las operamos sin el apoyo de una neurofisiólogo. Algunas veces incluso operamos con el paciente despierto, cuando lo que tenemos que monitorizar y evaluar es la función del lenguaje.