El tirón turístico insufla aire a la industria de los parques de ocio

Aunque facturan menos que antes de la crisis, con 630 millones el último año, los recintos españoles se consolidan en el 'top 10' europeo

J. A. BRAVO MADRID.

Ocio es sinónimo de diversión, aunque también de negocio, y el mejor ejemplo de esta relación de simbiosis económica son los parques de atracciones y también temáticos. No es extraño, por tanto, que grandes multinacionales del espectáculo como Disney, Warner y Universal unan sus fuerzas a fondos de inversión para explotar lo que en plena bonanza económica, no solo a nivel nacional sino también mundial, fue prácticamente una gallina de los huevos de oro y un fuerte reclamo turístico para los países que albergan esos recintos.

En cualquier caso, su recuperación parece ya un hecho imparable. Tras un 2015 malo, con la mitad de los grandes parques españoles en números rojos, 2016 sirvió de bálsamo financiero tras la crisis, con un crecimiento del 5,2% en su facturación, prácticamente dos puntos por encima del avance anual del PIB. Sus ingresos, de 630 millones, mejoraron en 80 millones el registro anterior y, lo que es más importante, se quedan a un solo paso de su nivel de ventas anterior a la crisis. Bastaría con que este año mejoraran un 2,5% para alcanzar los 646 millones registrados en 2007.

Y eso es bastante factible, según distintos expertos, que sitúan ya 2017 como año oficial de su consolidación. Lo sustentan en una coyuntura económica favorable, tanto nacional como, en general, a nivel internacional, sobre todo la UE, Rusia, EE UU, China y Japón, soporte principal del tirón turístico de España. Porque, como señalan desde la consultora DBK (especializada en información comercial y financiera), el «dinamismo de la entrada» de visitantes extranjeros -de enero a julio el país recibió 46,9 millones, un 11,3% más que hace un año y un nuevo récord- se ha notado sobremanera en los propios parques.

En 2016 visitaron los complejos temáticos y de atracciones 34,4 millones de personas, un 3,3% más que el ejercicio anterior. Este año la cifra se ampliará «previsiblemente» -apuntan desde DBK- hasta los 35,5 millones, marcando el máximo hasta el momento de su historia (en 2007 hubo 2,3 millones menos), respaldado por «la prolongación de la tendencia de positivo comportamiento de la demanda en el bienio 2017-2018». Esto es, los expertos -y en esto coinciden distintos actores del sector y analistas de mercado- esperan dos años más, al menos, de lo que podría llamarse en buena medida «período de vacas gordas».

La previsión oficiosa que manejan en el entorno de los propios parques es que este mismo año se puede marcar otro récord de ingresos, llegando a 665 millones de euros. Esto supondría un 5% más que en 2016 -encadenando dos ejercicios seguidos a velocidad de crucero en las ventas- y casi un 3% más que a principios de la crisis. Los grandes grupos tienen buena 'culpa' de ello, con crecimientos en algunos casos de dos dígitos como casi hicieron los dos líderes: PortAventura (Tarragona) y Parque Warner (Madrid), ambos con un avance interanual cercano al 10%.

Pugna de gigantes

La diferencia es que mientras el primero facturó 190 millones la última temporada, el segundo obtuvo cuatro veces menos (43 millones), casi en línea con sus 'hermanos' del Parque de Atracciones madrileño (46 millones), pues ambos son parte del mismo emporio, Parques Reunidos, que controla las principales instalaciones del centro del país y la Costa del Sol. El siguiente en el escalafón nacional es otra multinacional de capital extranjero, Aspro Ocio, que controla aquí media docena de parques acuáticos e ingresó 38,8 millones en 2016, doce más que Leisure Parks, también con presencia destacada cerca de los lugares más turísticos de la costa.

El principal 'pero' que algunos expertos ven al sector es, sin embargo, la fortaleza que ven otros: su elevada concentración. Aunque a finales de junio había 127 parques operativos en el país -la gran mayoría son zoológicos, hasta 68, aunque son los que menos aumentan sus ventas (2,8%), seguidos de 47 acuáticos, siete de atracciones y cinco temáticos, los dos que más elevan sus ingresos anuales, un 6,5% y un 7% respectivamente-, las diez primeras firmas concentran más de tres cuartas partes del negocio (el 80,6%). Más aún, los cinco mayores grupos se quedan con siete de cada diez euros que factura el sector (el 70,7%).

Fruto de esa recuperación, el sector ya ha crecido más que la media de sus homólogos en la UE. Según la firma especializada AECOM, el año pasado descendió un 1% la afluencia, en general, a los 20 parques más demandados. EuroDisney, que acaba de cumplir su 25 aniversario, no ha dejado de perder clientes en los últimos años, además de sufrir en 2016 unas pérdidas récord de 705 millones -con una deuda, además, de 1.135 millones-. Ese mismo ejercicio su demanda cayó un 14,2% (1,4 millones menos de visitantes), aunque mantiene el liderazgo del mercado europeo con 8,4 millones de personas que utilizaron sus instalaciones en las afueras de París.

La siguiente mayor caída, aunque ya a bastante distancia, fue del 3% en el Legoland Windsor próximo a Londres. En contraste con esa evolución negativa, los grandes grupos que operan en España sí mejoraron en clientela. PortAventura, con 3,6 millones de visitantes, creció un 1,4%, mientras que Parque Warner, con 1,8 millones de personas que cruzaron sus puertas el año pasado, fue el complejo temático europeo que más incrementó su negocio, en concreto un 9,7%. Eso sí, entre los 25 parques más visitados del mundo solo hay cinco europeos, y ninguno de origen español.

de los ingresos de parques temáticos y de atracciones en España corresponden a las diez primeras empresas del sector. Nueve de ellas mejoraron su facturación el año pasado, de forma especial PortAventura, líder nacional, con un crecimiento del 10% hasta alcanzar unas ventas de 190 millones, cuatro veces más que su principal rival, Parque Warner.

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