Historias de ida y vuelta

Las terminales se convirtieron ayer en un ir y venir de pasajeros. / Francis Silva

Más de 300.000 pasajeros pasaron el fin de semana por el Aeropuerto de Málaga, que operó 1.800 vuelos

PABLO MARINETTO

Álex García y Sergi Casals son dos estudiantes de Barcelona que han decidido viajar a Málaga para disfrutar del Weekend Beach, el festival de música que dará comienzo el próximo día 5 en Torre del Mar. Se consideran chicos curiosos por naturaleza, por eso han decidido volar con un par de días de antelación para visitar la capital y alguno de los museos que ofrece. «Cuando estuvimos en París visitamos el Centro Pompidou y sabemos que aquí hay una sede, así que aprovecharemos una mañana para conocerla», aseguraba Sergi. Esta es solo una de las historia de los miles de viajeros que llegaron ayer al Aeropuerto de Málaga para pasar unos días de vacaciones. Desde el viernes y hasta hoy, se atenderán 1.853 vuelos con un total de 317.202 pasajeros según los datos facilitados por Aena.

En la tarde del domingo, las terminales de salidas y llegadas se convirtieron en un ir y venir de pasajeros cuyos rostros permitían identificar sin ninguna dificultad a los que regresaban ya a casa, con la maleta cargada de recuerdos, de los que solo acababan de aterrizar.

Sobre las 18.00 horas el bullicio empezaba a ser evidente y los vuelos, nacionales e internacionales, comenzaban a llegar en intervalos cada vez más reducidos. Las colas en los controles de seguridad no reflejaban del todo el volumen de personas que cruzaron ayer las puertas de embarque con destino a alguna ciudad del mundo. Algo más de movimiento se veía a la terminal de llegadas, donde familiares y amigos esperaban a sus seres queridos, de vuelta a casa por vacaciones.

A Helen y David Amstrong no les esperaba nadie. Han volado desde Londres para pasar unos días en Marbella. Contaban que les encantaría formar parte de esa colonia de ingleses que hace años decidió trasladar su residencia a la Costa del Sol, pero que, por desgracia, el trabajo les ata a su país. «El tema del Brexit quizá nos lo impida cuando nos jubilemos», bromeaba Helen.

En el mismo vuelo que el matrimonio británico llegaba Paula Muñoz, una malagueña que ha pasado las últimas dos semanas en Inglaterra viviendo con una familia nativa y perfeccionando su inglés. Han sido pocos días y la lista de anécdotas para contar a sus padres, que la esperaban en la terminal, era innumerable. Sin embargo, afirmaba estar deseando ir a la playa. Parece que el tiempo londinense no ha terminado de convencerla.

Otros que regresan

También los hay que regresan a casa después de haber agotado sus vacaciones, como Luis Domínguez y Ana Beltrán que esperaban en la cola de embarque para coger su vuelo de vuelta a Madrid después de pasar una semana en Nerja, disfrutando de las playas y de la gastronomía de la Axarquía malagueña. «Es una pena que acaben tan pronto. El verano en Madrid se hace interminable», contaba el matrimonio. Son historias de ida y vuelta como la de Frank Westz que vuelve a Düsseldorf después de su Erasmus. Cargado de equipaje pero con la esperanza de volver de nuevo al sur.

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