Carlos Franco: «Los hoteles no pueden renovarse en estos tiempos, tienen que transformarse»

Carlos Franco, director del Meliá Costa del Sol, en la terraza central del hotel. /Ñito Salas
Carlos Franco, director del Meliá Costa del Sol, en la terraza central del hotel. / Ñito Salas

Cuarenta y un año después de su apertura, el Meliá Costa del Sol se reinventa para adaptarse al nuevo viajero. Lo cuenta el director del hotel

Pilar Martínez
PILAR MARTÍNEZMálaga

A mediados de octubre, ingleses, alemanes, holandeses y norteamericanos copan las hamacas de la piscina del hotel Meliá Costa del Sol. Este cuatro estrellas de Torremolinos está comandado desde 2009 por Carlos Franco, un leonés con vocación de viajero, que tiene claro que el turismo cambia a tal velocidad que los hoteles ya no pueden conformarse con renovarse sino que tienen que transformarse. Una reinvención que en el caso de este establecimiento terminará en 2019 tras invertir 20 millones. Este enamorado de esta tierra desde su primera estancia, allá por 1989, insta a «hacer destino y alimentar entre todos la fortaleza de la marca Costa del Sol».

No parece que estemos en octubre con el ambiente que hay en la piscina ...

–El hotel todavía está lleno y sí que estamos a mediados de octubre

-¿Y precisamente no estamos en un establecimiento pequeño?

-No, que va. Tenemos 540 habitaciones. No es habitual que estemos con el nivel de ocupación actual, pero sí es cierto que llevamos ya desde los años de crisis, incluyéndolos, que octubre se ha convertido en un mes más de la temporada alta.

-¿Por qué cree que cada año se alarga más la temporada alta?

-Nosotros dependemos de las conexiones aéreas y si hay oferta de vuelos, la Costa del Sol seguirá siendo un destino atractivo para que los europeos vengan a descansar.

-¿Ahora mismo domina el turismo internacional?

-Ahora el 80% de los clientes son extranjeros. Este hotel está muy segmentado en cuanto a mercados. Trabajamos con un nivel importante primero de españoles, después de británicos, alemanes, Centroeuropeos, americanos y canadienses. Todos los mercados internacionales han crecido. El único que sigue descendiendo es el español.

«El 60% de los ingresos del hotel entran a través de reservas ‘on line’» Revolución tecnológica

«Se necesita un plan integral en el destino para aliviar los inviernos» Estacionalidad

«Tenemos que hacer destino para alimentar la marca Costa del Sol» Marca

-¿Y esa situación preocupa ya al sector?

-Sí, es preocupante, porque en el verano es nuestro seguro.

-¿A qué cree que es debida la pérdida de turistas españoles?

-Pienso que están cambiando los hábitos. No hay que buscar un sólo culpable. Los españoles están fraccionando más sus salidas, y eso nos está influyendo en el verano porque cogen vacaciones más cortas. Además, se buscan más destinos y se viajan a más destinos.

-¿No cree que ha influido la subida de los precios de los hoteles?

-Creo que ha podido afectar en un determinado segmento de mercado. Hay lamentablemente gente para la que crisis sigue muy instalada. Puede haber repercutido, pero no creo que justifique el descenso. Creo que se debe más a fraccionar las vacaciones y los deseos de conocer más destinos. También tiene que ver la irrupción de viviendas turísticas.

-Sin embargo, Torremolinos es el municipio en el que en menos está calando el fenómeno de las viviendas turísticas. ¿Quizá por la variedad y cantidad de la oferta de hoteles?

-Pero eso no quiere decir que no las haya. Puede ser debido a que está instalado el mercado tradicional del alquiler por semana o quincena. Soy escéptico en que no haya tantas viviendas destinadas al turismo en Torremolinos. Otra cosa es que no estén dadas de alta. Y una parte del mercado nacional se está desviando hacia ellas.

-¿Cómo eran los turistas de antes y cómo son los viajeros de ahora?

-El turista ha cambiado de la misma manera que ha cambiado el mundo, con su misma transformación social de los tiempos y las cosas. Antes, el turista viajaba con otras expectativas, pero lo importante de todo es que el hotel sigue aquí y con la misma fuerza y adaptándose a la nueva demanda.

-El hotel se ha renovado en los últimos años

-Un hotel de este tipo y con esta marca está obligado a estar renovándose siempre. Pero ahora mismo los hoteles no pueden renovarse tienen que transformarse, y en esa etapa es en la que estamos. Se está reinventando.

-¿Hacia dónde va esa reinvención?

-Vamos a dar respuesta al turista de este siglo, que demanda otro tipo de experiencias y de instalaciones y otra forma de dar los servicios. Todo va muy deprisa.

-¿Avanzar tecnológicamente también es fundamental?

-Ahora mismo tienes que estar a la última. Nosotros formamos parte de un grupo como es Meliá que está siempre en vanguardia en sistemas y dispositivos y formación técnica. Porque la fuerza de la demanda ‘on line’, sí que es increíble. Este año ya el 60% de los ingresos del hotel entran a través de reservas en Internet. Además, en los últimos años los incrementos son de dos dígitos en este negocio.

-¿Qué inversión ha hecho el hotel en los últimos años para adaptarse a todos estos cambios de la demanda?

-Hemos construido el centro de convenciones, transformado el spa, hemos hecho un parking y reformado la piscina. Además, este año terminamos la renovación completa de las 540 habitaciones. Además, vamos a cambiar toda la fachada y a transformar este invierno los dos tejados a los que les vamos a dar uso de terraza, con más de 1.300 metros cuadrados cada una, para ofrecer otro punto de vista al cliente. Es un proyecto extraordinario. Vamos a hacer la de un edificio este año y la otra el que viene. Comenzamos las obras el 20 de noviembre para terminarlas en marzo. Las nuevas terrazas y el cambio de fachada supondrán 6,5 millones, que se suman a los casi 13 que ya se han invertido. Cuando se concluya el proyecto en 2019 la cifra llegará a los veinte millones.

-¿Cree que el destino, Torremolinos, avanza también en esta línea de transformación?

-Tiene que avanzar obligatoriamente, pero tenemos que hacerlo entre todos. Torremolinos ha sentado las bases y nosotros somos los que lo tenemos transformar. Las administraciones van más retrasadas, pero lo importante es que vayan.

-¿Le preocupa el resurgir de destinos competidores, como Turquía, Túnez o Egipto, o cree que se ha fidelizado al cliente?

-Creo que estamos haciendo los deberes para fidelizar los clientes que hemos tenido este año, pero sabemos que perderemos cuotas de mercado. Eso es evidente. Nosotros tenemos un cliente muy fiel. Estamos hablando de que un 40% vuelve. Tenemos clientes que vuelven todos los años y algunos llevan viniendo 41 años, que son los que tiene el hotel. Son los mejores testigos de la transformación.

-En el final de la temporada alta, ¿cree que se ha mitigado la estacionalidad?

-Se sigue y se seguirá notando. La parte fundamental del negocio son los vuelos y ello es determinante porque las operaciones aunque han mejorado se reducen respecto al verano. Aún así nuestro hotel no ha cerrado nunca en los 41 años que lleva abierto.

-¿Qué propuestas haría para combatir la estacionalidad?

-Creo que no hay una solución única. Se me ocurren muchas iniciativas para mejorar la estacionalidad. En el destino tenemos que hacer cosas y estar todos coordinados para ofrecer, sino el mismo volumen de servicios que en el verano, sí el mismo nivel. Se necesita un plan integral para aliviar el invierno.

-Una reflexión para la Costa del Sol.

-Bueno, una reflexión para Málaga, para Torremolinos, para Marbella y para el conjunto de municipios y es que todos somos Costa del Sol. El turista no distingue y el turista viene a la Costa y tenemos que hacer destino entre todos porque cada uno tiene sus virtudes y sus atractivos para construir lo que no se nos puede caer que es la marca Costa del Sol.

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