Y Jobs creó el iPhone

Hace diez años lanzó al mercado un dispositivo que cambiaría la forma de comunicarse y hasta de entender el mundo

Steve Jobs, en la presentación del primer iPhone.
Steve Jobs, en la presentación del primer iPhone. / Reuters
MIKEL FONSECA

Un teléfono. Un reproductor multimedia. Un dispositivo para conectarse a la red». Estas eran las tres novedades que Steve Jobs prometía a principios de 2007 durante la presentación anual de productos de Apple. Pocos de los ahí presentes se olían lo que venía a continuación: «No son tres dispositivos distintos. Es uno solo. Se llama iPhone», desvelaba con sonrisa pícara, antes de asombrar al público sacándoselo del bolsillo. Seis meses más tarde, ha hecho justo esta semana pasada 10 años, el invento salía a la venta en EE UU. El mercado de los teléfonos móviles jamás volvería a ser el mismo.

El libro ‘The one device: The secret history of the iPhone’ (Ed. Little, Brown & Company), escrito por Brian Merchant y publicado recientemente, desvela los secretos sobre el desarrollo de este dispositivo. Por sus páginas desfilan Jony Ive, Tony Fadell o Phil Schiller, piezas clave del diseño de Apple, pero el protagonista es sin duda Steve Jobs, con sus excéntricas maneras y su peculiar y obsesiva forma de trabajar.

La génesis del iPhone es una historia de película, tanto como lo ha sido la vida del padre de Apple en varias ocasiones (‘Piratas de Sillicon Valley’, ‘Jobs’, ‘Steve Jobs’). El origen del dispositivo se remonta a 2004, momento de máximo éxito de otro producto de la compañía. «El iPod cambió la imagen que la gente tenía de Apple», recordaba Phil Schiller, vicepresidente de la firma de Cupertino, en una entrevista en 2012. «Ya teníamos el éxito, así que nos preguntamos: ¿Qué podemos hacer a continuación? Y la gente empezó a aportar ideas: una cámara, un coche… y un teléfono». Nacía la idea.

Las cifras

6,1
millones de teléfonos móviles vendió Apple de la primera edición del iPhone. De ellos, 1,4 millones se comercializaron en el año de su lanzamiento, pese a que solamente se distribuyó en cuatro países.
212
millones de teléfonos móviles iPhone vendió Apple el pasado año.
1.000
millones de smartphones ha comercializado la multinacional estadounidense en esta última década.
15%
es la cuota del mercado de telefonía móvil que acaparaba Apple el pasado año. Es el segundo fabricante mundial, detrás de Samsung.
15
modelos diferentes ha sacado al mercado el fabricante norteamericano desde el lanzamiento del primero
69%
de los beneficios de Apple en el último ejercicio proceden de las ventas de sus dispositivos telefónicos.
4
gigas era el almacenamiento básico del primer modelo de iPhone. El último incorpora ocho veces más.

Curiosamente, el más reticente a desarrollar un iPhone era Steve Jobs. «Tenía miedo de canibalizar el éxito del iPod, que suponía el 50% de los ingresos de Apple», explica Tony Fadell, exdiseñador jefe de la compañía. Por lo general, todo el mundo en Apple odiaba por aquel entonces los teléfonos inteligentes. «Los smartphones eran basura en aquellos días», recuerda. Pero, al mismo tiempo, el miedo a que los smartphones robasen cuota de mercado al reproductor musical incitó el desarrollo de un «teléfono iPod».

La chispa que encendió la mecha del desarrollo del iPhone fue la tremenda animadversión personal de Steve Jobs hacia un directivo de su principal rival, Microsoft, al que conocía por su mujer. Como reveló Scott Forstall, peso pesado de Apple, en una reciente entrevista, Jobs estaba tan harto de escuchar cómo esta persona –de la que no ha querido revelar el nombre– se jactaba de los avances de su empresa con las tablet-PC, que llegó un día a las oficinas de Apple y espetó: «Que le jodan a este tío, vamos a demostrarle lo que es un tablet de verdad».

El dispositivo de Apple se ha convertido en objeto de adoración. / Reuters

El tablet se quedó en teléfono. Así fue como la compañía empezó a trabajar en el denominado ‘Proyecto Púrpura’, liderado por un Scott Forstall a quien Jobs encargó la tarea de organizar un equipo y construir toda la interfaz del teléfono. La regla estaba clara: debía controlarse únicamente con los dedos. Tras casi un año de trabajo en un proyecto que seguía siendo un secreto para casi todos dentro de la compañía, el equipo presentó a Jobs un prototipo que le dejó boquiabierto. Fue en ese momento, a principios de 2005, cuando Steve Jobs decidió que el desarrollo de un teléfono de nueva generación resultaba primordial.

El diseño perfecto

Fiel a su reputación paranoica, Jobs decretó que los ingenieros del ‘Proyecto Púrpura’ debían trabajar en un edificio separado del que ocupaba el resto de empleados de Apple, en un secretismo absoluto. Jobs exigía, como revela el libro de Merchant, semanas incesantes de trabajo para desarrollar prototipos que rechazaba una y otra vez. Se hicieron intentos de crear un teléfono con teclas y botones físicos (al igual que la Blackberry, el primer smartphone con éxito comercial), se diseñó un ingenio con forma similar al iPod que se valdría de un dial circular para marcar el número, se fabricaron modelos de distinto tamaño y forma… pero Jobs tenía claro cómo debía ser el teléfono: un dispositivo que cupiese en un bolsillo, con únicamente una gran pantalla controlada con los dedos. Tal y como son prácticamente todos los teléfonos ahora. No paró hasta dar con el diseño perfecto.

El paranoico Jobs recluyó a sus creadores en otro edificio para mantener el secreto

El resto es historia. El iPhone se convirtió en un éxito de ventas inmediato, con colas interminables para comprarlo el día de su lanzamiento. La revista ‘Time’ lo galardonó como ‘Invento del año’ y doce meses más tarde, cuando se lanzó la siguiente versión (el iPhone 3G, el primero en comercializarse en España), ya se habían vendido casi un millón y medio de unidades en los cuatro países en los que estaba disponible.

Hoy la mayoría de teléfonos, más grandes o más pequeños, con más o menos prestaciones, están fuertemente inspirados por la revolución de Apple. «Este teléfono está cinco años por delante de cualquiera», sentenciaba Jobs durante la presentación del iPhone en 2007. Han pasado diez, y sigue teniendo razón.

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