Diario Sur

Los grandes tropiezos de Internet

  • Un error tipográfico de un empleado de Amazon Web Services deja fuera de juego la red en medio planeta

Suelen lamentar profesores, expertos lingüistas y otras voces que la tecnología en muchos casos está acabando con la ortografía. Redes sociales, WhatsApp y otros servicios cuentan con un idioma propio, en el que las haches, los signos de puntuación y otros tantos caracteres son triturados sin dejar rastro. Por eso la última gran caída sufrida en la red tiene un tanto de justicia poética. Un error tipográfico en un comando de mantenimiento supuso el pasado martes una zancadilla insalvable para la infraestructura que sostiene gran parte del ciberespacio.

Una falta ortográfica que costó más de 150 millones de dólares (unos 140 millones de euros). El error ocurrió en el corazón de Amazon Web Services (AWS), el servicio de alojamiento en la nube del gigante del comercio electrónico. Un fallo que no se solventó hasta cinco horas después de su comienzo. Y no son pocos los que confían en sus servicios.

Desde la enciclopedia de GIF's Giphy hasta Apple, Spotify, Netflix, AirBNB o Buzzfeed se vieron afectadas por ese dedo traicionero que tecleó en el lugar equivocado. El fallo, según la explicación de la propia compañía, ocurrió durante la depuración del sistema. En ese proceso hay que apagar algunos servidores. Sin embargo, el carácter mal introducido produjo que se apagasen muchos más de los debidos. Recuperarlos del letargo en los que el error los sumió llevo más de la cuenta: hubo que reiniciar el sistema. Un proceso lento, más aún cuando la unidad en cuestión no se ha reiniciado nunca antes, algo que ocurría en varios casos.

Así, queda descartado, tras el informe de Amazon, un fallo informático. Dada la importancia de su infraestructura -cada vez más popular entre los que buscan un servicio de alojamiento para crear su plataforma 'online'-, la compañía ha tomado medidas: los ingenieros no podrán desactivar los servidores y se evitará el efecto dominó de estas caídas creando mayor independencia entre los diferentes módulos.

No es la primera vez que ocurre esto en el corazón de AWS. La anterior vez se remonta a 2012, cuando comunidades como Reddit se quedaron sin servicio en Latinoamérica por un fallo. Pero no es el único, ni mucho menos, que ha sufrido de estos problemas.

Hasta el propio Facebook, que tiene potentísimos centros de datos para dar servicio a su extensa parroquia, ha sufrido estos males. En 2015 fue el último gran episodio que se dio en los dominios de Mark Zuckerberg. En un lapso de una semana, usuarios de todo el mundo se quedaron sin acceso hasta en tres días diferentes. Aunque los problemas apenas se extendieron una hora, el eco y ruido generado fue mayúsculo. Por aquel entonces esta comunidad tenía ya 1.350 millones de usuarios activos.

Otras grandes caídas han sido protagonizada por WhatsApp, Instagram o, entre muchos otros, Telegram, que sufrió en su momento un ataque por denegación de servicio, algo más habitual de lo que parece, aunque no siempre ocurren con una intensidad mayúscula para trascender. Un ataque DdOS consiste básicamente en saturar los puertos con mucha información innecesaria -como correos basura-, de manera que no quede margen para que otros usuarios accedan, dejando KO el servicio durante varias horas o días.

En 2016 la BBC fue víctima del mayor golpe de este tipo. El grupo 'New World Hacking', que reivindico la autoría, montó una red con 'bots' y ordenadores 'zombi' con la que consiguieron picos de tráfico de hasta 602 gigabites por segundo. Algo que tumbó todas las webs del grupo BBC durante tres horas y otras páginas, como las del por entonces candidato Donald Trump.

Caída

Independientemente de si es por un error humano o por una acción orquestada, lo cierto es que una caída del servicio es uno de los principales temores de las empresas de internet. La caída de Amazon Web Services ha roto una gran parte del ciberespacio, pero. ¿sería posible quedarse sin acceso a la red en todo el planeta? Técnicamente, sí. Aunque las empresas están tomando medidas adicionales, hay cerca de 200 instalaciones de las que depende el tráfico digital mundial. Son los llamados puntos neutros, lugares intermedios entre las diferentes redes de ciudades y proveedores.

Si uno falla sin remedio, el daño sería limitado. Cuando un camino queda inutilizado, automáticamente se activa otro. Sin embargo, un ataque organizado podría dejar fuera de juego a un gran número de estos puntos lo que podría ocasionar un colapso progresivo al redirigir el tráfico.