Instalaciones de la empresa vasca Sisteplant.
Instalaciones de la empresa vasca Sisteplant. / R. C.

De 'startup' a 'scaleup', el reto emprendedor
de 2016

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  • El pasado año se cerró con cifras récord en inversión y facturación, pero las startups españolas se estancan por problemas ya conocidos: ausencia de financiación y de innovación

Con el cierre de 2015 aún caliente, los datos señalan que el pasado ejercicio fue el sueño dorado de muchas startups. Las empresas emergentes españolas poco a poco aúnan esfuerzos en ayudar a pisar el acelerador de la economía nacional al captar 500 millones de euros en inversión en el último año, según el informe de la fundación Mobile World Capital Barcelona (MWCB).

Una cifra récord que aumenta en un 87% los números registrados en 2014. Aunque se sigue demostrando que el dinero viene de fuera, ya que siete de cada diez inversores fueron extranjeros. Datos extraordinarios que han tenido como puntas de lanza a compañías como CartoDB, Jobtalent o la plataforma Billin, que han conseguido grandes sumas de dinero en sus rondas de financiación.

No solo ha crecido la inversión, sino también la facturación de las nuevas empresas españolas del sector que han alcanzado los 474 millones y además se espera que las previsiones para 2016 sean aún mucho mejores al rozar los 920 millones de euros. Sin embargo, a pesar de comenzar a despegar en nuestro país, en el mundo anglosajón el concepto startup ya está a velocidad de crucero.

Nuevos retos

Tecnología y startup son un binomio casi inseparable y como el mundo de la tecnología no para de cambiar y evolucionar. Esto también ocurre con las empresas emergentes, que no han parado de crecer y muchas de ellas ya han cambiado de estado y han pasado de emergentes a scaleups.

Para subir de escalón y dejar los primeros pasos, las startups deben cumplir una serie de requisitos que marcan una nueva etapa en la vida empresarial del negocio y que muchas empresas españolas no consiguen.

Las scaleups "han de tener más de 10 trabajadores y facturar más de un millón de euros o que ésta sea superior al 20% anual durante tres años consecutivos", explica Oliver von Schiller, socio director de Ad&law

Características inequívocas de que la compañía se ha asentado y se ha adaptado a los nuevos retos que la tecnología y el mundo empresarial le ha propuesto. Por el momento, la fiebre scaleup no ha llegado a España debido principalmente a la falta de financiación. Las seis cifras en la facturación al cierre del ejercicio es una meta complicada. "En Estados Unidos o Reino Unido es más fácil, aquí en los primeros tres años se puede llegar a los 300.000 euros", señala Von Schiller.

"El problema en España es que estamos muy bancarizados. Este sector en EE UU solo representa el 40%, el resto son fondos y aquí también a los bancos", añade Antonio Romero Haupold, presidente de la Asociación de Empresas del MAB (AEMAB).

Este es uno de los principales motivos por los que los emprendedores españoles ponen sus miradas fuera de las fronteras españolas para captar más dinero en un mundo cada vez más globalizado.

Aunque para el experto de Ad&law, la excesiva regulación del MAB y el MARF han provocado la huída de las startups españolas. "Salir de cero al MAB para buscar financiación es muy arriesgado. El momento de salida debe ser más pausado", puntualiza Haupold.

Sin embargo, ambos están de acuerdo en que el modelo colaborativo entre la administración pública y las empresas privadas es el camino a seguir. Además el crowdfunding y el crowdlending están ayudando a despegar a las startups españolas y conseguir ese capital semilla que haga echar raíces durante los primeros pasos de la compañía.

Innovación en los procesos

Más allá de las dificultades de encontrar dinero para crecer, las startups españolas se enfrentan a un grave problema de falta de formación en los procesos que demandan los nuevos tiempos. En España, muchos proyectos emergentes nacen con una visión muy personalista, donde "el empresario aglutina y quiere controlar todo", comenta Von Schiller.

Ese mismo problema apuntan desde Sisteplant, una firma vasca pionera en complementar la tecnología y el capital humano en las industrias. "Tanto los trabajadores como gestores deben estar preparados para la flexibilidad y agilidad a la hora de trabajar", señala Ana Santiago, CEO de la compañía.

La industria del futuro continuará siendo humana donde es necesario una "utilización inteligente y dosificada de los avances tecnológicos", comenta Santiago. La compañía vasca asesora tanto a medianas como grandes compañías en mejorar los procesos para adaptarse a todos los cambios para continuar creciendo y adaptarse a la nueva industria 4.0.

Las startups españolas tienen ante sí gran cantidad de retos y pocas ayudas. La financiación es el más importante junto con la retención de talento, pero como señala Oliver von Schiller comenzar "con una visión global" es el primer paso para triunfar.

Las startups españolas de 2015

CartoDB: la startup centrada en la visualización de mapas ha recibido casi 30 millones de euros de inversores principalemente estadounidenses con epicentro en Silicon Valley. Axa, Google, BBVA y Twitter son algunos de sus clientes.

JobandTalent: cerró el pasado ejercicio con una ronda de financiación donde ha conseguido 23 millones de euros. Dispone de más de 5 millones de usuarios con ofertas de trabajo en más de 50 países.

Wallapop:tiene en su haber una de las mayores rondas de financiación de 2015 al conseguir 36,8 millones de euros. El mercado de segunda mano ha revolucionado la compra-venta de productos a través de la red.