El Woodstock del capitalismo

Decenas de miles de personas asisten en Omaha a una junta de accionistas presidida por el oráculo de las inversiones Warren Buffett, el tercer hombre más rico del mundo

Durante un fin de semana, Omaha se llena de inversores dispuestos a escuchar a su gurú/REUTERS
Durante un fin de semana, Omaha se llena de inversores dispuestos a escuchar a su gurú / REUTERS
JAVIER GUILLENEA

Al principio fueron quince y ahora ya son 42.000. La asamblea anual que comenzó celebrándose en 1982 en una cafetería de empresa se ha transformado en una gran fiesta donde no falta de nada y si hay algo que sobra es dinero. El evento, que se desarrolló en Omaha el pasado sábado, como cada primer sábado de mayo, es oficialmente la junta general de accionistas de Berkshire Hathaway, una compañía dirigida por Warren Buffett, el tercer hombre más rico del mundo. Extraoficialmente, es un multitudinario macrofestival donde la música no la ponen las guitarras sino los billetes y la sustancia adictiva más consumida es la palabra 'inversión'. Por eso se le llama el 'Woodstock del capitalismo', en memoria del megaconcierto que en 1969 supuso el punto culminante del movimiento hippie.

La esperada ceremonia la ofició, como siempre, el propio Buffett, que el próximo mes de agosto cumplirá 88 años. Una edad respetable pero que no parece hacer mella en él. Además, cuenta con la ayuda de su socio, vicepresidente de la compañía y sin embargo amigo, Charlie Munger, de 94 años. Ambos se las bastan y se las sobran para mantener no solo entretenidos sino también expectantes a las decenas de miles de personas que año tras año se agolpan en el estadio CenturyLink para escuchar sus palabras.

A la ciudad estadounidense donde nacieron Buffett y Munger, además de Marlon Brando, Fred Astaire, Malcom X y el tenista Andy Roddick, acuden en romería cada primer sábado de mayo accionistas, periodistas, famosos y discípulos del capitalismo en busca de consejos para hacer dinero o frases para el recuerdo. Muchos hacen cola durante toda la noche frente a las puertas del estadio para ocupar los puestos de primera fila y ver más de cerca a sus ídolos; otros llevan a sus hijos pequeños con la esperanza de que de mayores quieran ser inversores en vez de futbolistas; los hay que atraviesan medio mundo para zambullirse por unas horas en la esencia del sueño americano; algunos llegan de India y China en busca de la sabiduría occidental y tampoco faltan quienes se fotografían ante el domicilio de Warren Buffett, una casa que no está mal, pero que tampoco abruma por sus lujos.

Las leyes de Warren

Dinero
«La regla número uno es no perder dinero nunca, y la segunda, no olvidar la regla número uno»
Inversiones
«Un inversor necesita hacer muy pocas cosas bien si evita grandes riesgos»
Paciencia
«Nadie compra un campo pensando en lo que lloverá dentro un año, lo hace pensando a largo plazo»

El festival es mucho más que una simple junta de accionistas. Hay recepciones donde se ofrecen cócteles, encuentros para establecer redes de contacto, una carrera de cinco kilómetros, citas gastronómicas, exhibiciones de productos de las compañías pertenecientes a Berkshire Hathaway y promociones especiales en los comercios de la ciudad para los accionistas. Es como la Feria de Abril, pero en inversores.

Si a este lado del océano se reza a la Virgen del Rocío, en Omaha se reverencia a Buffett y Munger. Porque gurús hay muchos, sobre todo en el campo de la economía, pero solo unos pocos han alcanzado la categoría de oráculos. Pese a lo que pueda parecer, el punto culminante de la asamblea no es la intervención del director general de la compañía, sino lo que viene después, una larga sesión de preguntas y respuestas que dura habitualmente unas cinco horas, casi tanto como un discurso del difunto Fidel Castro.

Buffett es un ídolo de masas en el mundo de los negocios
Buffett es un ídolo de masas en el mundo de los negocios

Por sus acertadas predicciones sobre el comportamiento de la economía, a Warren Buffett se le conoce como 'el oráculo de Omaha'. Desde que en 1965 se hizo con el control de Berkshire Hathaway, una empresa textil a la que convirtió en un holding inversor con una fuerte presencia en el sector asegurador, su cuenta corriente no ha hecho más que sumar ceros. Y muchos. Se calcula que su fortuna actual es de 86.900 millones de dólares.

Su lema, tal y como repiten Buffett y Munger cada vez que intervienen ante las multitudes que escuchan en silencio, ha sido el de comprar barato buenos negocios en los que se pueda predecir lo que ocurrirá en los próximos cinco o diez años. Y, sobre todo, no entrar en pánico cuando los demás se ponen nerviosos. En lugar de dejarse llevar por las emociones, insisten, hay que estar preparados para comprar más en esos momentos. Esta sangre fría les ha llevado a tener participaciones en Coca Cola, de la que son primeros accionistas, American Express, Wells Fargo, Procter&Gamble, Kraft, Johnson&Johnson, Wal-Mart y Apple, entre otras.

65.300 millones de dólares ganó Berkshire Hathaway, la empresa de Warren Buffett, el año pasado, beneficiada por las nuevas políticas fiscales de Donald Trump

La junta de este año se ha visto algo oscurecida por los malos resultados registrados durante el primer trimestre del ejercicio. La compañía ha tenido unas pérdidas netas de 1.140 millones de dólares, lo que supone su primer dato negativo de los últimos nueve años, pero el 'oráculo de Omaha' sostiene que este retroceso «no es representativo de lo que está ocurriendo en el negocio».

Nada, en cualquier caso, que haya sido capaz de empañar el gran festival del capitalismo.

Cuando el oráculo habla solo se recuerdan sus predicciones, el resto queda en un segundo plano. Warren Buffett dijo que «las criptomonedas acabarán muy mal» porque «no son un activo productivo»; aseguró que Estados Unidos y China serán «los dos superpoderes económicos, y en otros sentidos también, por un tiempo muy, muy largo»; defendió sus inversiones en el banco Wells Fargo pese a sus problemas de gestión; y se refirió a su posible relevo –y el de Munger– al frente de la empresa. Al mencionar a dos candidatos a sucederle en el cargo, Warren Buffett habló así: «Ted y Todd manejan juntos 25.000 millones de la empresa. Yo aún tengo responsabilidad por los restantes 300.000 millones». Palabra de oráculo. Palabra de jefe.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos