¿Qué nacionalidad tiene un bebé si nace en pleno vuelo?

El equipo médico de la fragata española ‘Canarias’, junto a la inmigrante que tuvo a su bebé a bordo tras ser rescatada. / Ministerio de defensa

Los recién nacidos en pleno vuelo lo hacen en el territorio del país donde está matriculada la compañía aérea. «Pero en España no es suficiente para obtener la ciudadanía», advierte el Gobierno

Susana Zamora
SUSANA ZAMORA

Kadiju vino volando al mundo. Literal. Lo hizo a doce mil metros de altitud el pasado mayo cuando su madre, embarazada de 28 semanas, viajaba desde Conakry (Guinea Ecuatorial) a Ouagadougou (Burkina Faso). Nafi Diaby, así se llama la mujer, empezó a sufrir los primeros dolores en pleno vuelo; las contracciones eran cada vez más intensas y cada menos tiempo. Rompió aguas en cuestión de minutos. Para cuando el Boeing 737 de la compañía Turkish Airlines aterrizó en Burkina Faso, la niña ya estaba en el mundo con la ayuda de la tripulación y algunos pasajeros. No es el único caso. En vuelos internacionales de larga distancia y con pasajeras en avanzado estado de gestación todo es posible. Priscilla no tuvo muchas opciones. Su padre había fallecido en España y pese a estar embarazada de 36 semanas, no se lo pensó dos veces. Cogió urgentemente un vuelo de Iberia y viajó de Malabo a Madrid. Tomó tierra con su bebé en brazos.

Los datos

28
son las semanas de embarazo con las que una mujer puede volar sin ninguna restricción por parte de la mayoría de las compañías aéreas. A partir de la semana 36, es necesario un certificado médico.
ciudadanía
Para obtener la nacionalidad española no es suficiente con haber nacido en su territorio. En cambio, otros países, como EE UU y Canadá, no exigen más requisitos.

La mayoría de las aerolíneas permite volar a embarazadas de hasta 28 semanas sin ningún tipo de restricción y hasta 36, si existe un certificado médico que confirme la fecha prevista del nacimiento y autorice que la mujer puede viajar en avión. «Después de esa fecha, las compañías recomiendan no volar», advierten desde Aena.

Gestantes se embarcan en busca de la nacionalidad europea para sus recién nacidos

Arrastrada por la desesperación, Adesuwa se lanzó al Mediterráneo el pasado mes de marzo en busca de un futuro para su hijo. Con un embarazo a término, esta mujer se embarcó en una patera con otros compatriotas nigerianos, que horas más tarde fueron rescatados por la fragata española ‘Canarias’ en el marco de la Operación Sophia de la UE contra la inmigración ilegal frente a las costas de Libia. Tras una mala travesía, la gestante empezó a romper aguas nada más subir al buque español. Su sueño parecía haberse hecho realidad. El bebé nacía en suelo español. «Muchas inmigrantes embarazadas, alentadas por las mafias, intentan cruzar a Europa con la esperanza de que sus bebés nazcan allí y puedan ser europeos», expone Ana Salinas, catedrática de Derecho Internacional de la Universidad de Málaga. Asegura que aunque la madre vaya indocumentada, si las autoridades constatan su nacionalidad, el hijo tendrá la de su progenitora y ambos serán devueltos a su país. «Sólo si se desconoce el origen y la nacionalidad de los padres, las leyes españolas reconocerían la ciudadanía al considerarse España su primera residencia».

Pero la naturaleza no entiende de plazos y en ocasiones el bebé nace en pleno vuelo, quizá sobrevolando un océano o a medio camino entre dos continentes. En esos casos, ¿qué nacionalidad se le atribuye al recién nacido? ¿La de los padres? ¿La del país que se sobrevuela? ¿La de la bandera de la compañía aérea? Según establece el Derecho Internacional, una aeronave, al igual que un barco, se considera territorio del Estado en el que figure matriculada. «Por tanto, si un niño nace a bordo de un avión de una compañía española, se considera a todos los efectos que ha nacido en territorio español», aclaran desde el Ministerio de Justicia. Pero advierten que venir al mundo bajo pabellón o territorio de España no es condición suficiente para convertirse automáticamente en ciudadano español. Tienen que darse una serie de requisitos. Todos ellos recogidos en el artículo 17 del Código Civil: España sólo reconoce la nacionalidad de origen a los nacidos de padre o madre españoles; a los hijos de extranjeros cuando al menos uno de los progenitores haya nacido en España; cuando los padres sean apátridas (no tienen reconocida legalmente una nacionalidad) o cuando la legislación del país del que proceden no le atribuya al hijo ninguna nacionalidad. Pero el caso español no es aplicable al resto de países. Cada uno tiene su propia normativa y existen grandes diferencias a la hora de conceder la nacionalidad a los nacidos de padres extranjeros en su territorio. Hay estados que aplican el criterio ‘Ius solis’ (‘derecho de suelo’), de modo que el bebé es del lugar en el que nace con independencia del origen y la condición legal de los padres. Lo aplican estados que tradicionalmente han sido receptores de inmigrantes, como Estados Unidos, Canadá y una gran parte de América latina con el objetivo de favorecer la integración de extranjeros, en unos casos, y de aumentar la población del país, en otros. De este modo, si un bebé naciese en el avión de una compañía estadounidense, obtendría esa nacionalidad automáticamente.

Europa pone más límites

Europa, sin embargo, es más restrictiva y en la mayor parte de sus estados prevalece el ‘Ius sanguinis’ (‘derecho de sangre’), que es el derecho a tener la nacionalidad de los padres con independencia del lugar en que vino al mundo ese bebé (caso de España). En Alemania, por ejemplo, hasta el año 2000 sólo los hijos de alemanes obtenían la nacionalidad alemana y el Reino Unido, que tradicionalmente aplicaba el derecho de suelo, realizó una reforma en 1983 que endureció los requisitos. A partir de ese momento, para adquirir la nacionalidad por nacimiento, al menos uno de los padres debía llevar cinco años viviendo, trabajando o estudiando de forma continuada en suelo británico.

Sea como fuere, algunos siempre recordarán que fueron afortunados al nacer a miles de metros del suelo, como el bebé prematuro que vino al mundo la semana pasada en pleno vuelo, cuando su madre viajaba desde la ciudad saudí de Dammam a la localidad india de Cochín: Jet Airways le ha regalado pasaje gratis de por vida en la compañía.

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